Parece que ha sido una mala idea, Rick

En 1946 a alguien le pareció una idea excelente llevar castores desde Canadá a la Patagonia. Como el clima era parecido ¿Qué podía salir mal?

Sin predadores ni enemigos naturales se reprodujeron y colonizaron las cuencas de Tierra de Fuego.

La flora de América del Norte puede soportar el trabajo y la voracidad de estos roedores incansables pero no la Patagónica.

Para realizar sus diques, donde instalan las colonias familiares, tienen que derribar los bosques de lembas que tardan decenas de años en recuperarse pero los castores son más rápidos en destruir que el ecosistema en recuperar.

En la actualidad las autoridades controlan el número de castores para minimizar el mal.

La explotación comercial nunca triunfó pero el ecosistema se ha visto seriamente comprometido.

Digamos que está no es ni la primera ni la única en el que la intervención humana crea caos en ecosistemas sensibles.

Esta entrada es sólo para recordarnos el principio de acción reacción y de que nuestras acciones tienen sus consecuencias.

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