El día que Sam y Frodo llegaron a Bariloche

Cierto es que J.R.R Tolkien decidió quitar este capítulo del Señor de los Anillos porque, palabras literales: ‘ya ha quedado muy gordo’.

En cualquier caso después de pasar por está ciudad Argentina he decidido recuperarlo para mis lectores.

Aquí el relato:

La víspera fue un día caluroso. Nada hacía presagiar que en el verano con los récords de temperatura de la ciudad de Bariloche, Frodo sólo viera un día lúgubre al salir de su vivac improvisado.

Sam le mencionó que era una tienda ultraligera comprada por amazon con un cheque regalo de cuando trabajó en Minas Morgul (Bruselas). En cualquier caso Frodo arrugó el morro y se fue a desayunar.

Sam el abnegado, intentó como pudo recoger la tienda solo. Lo había hecho multitud de veces (4) pero nunca entre el barro y la lluvia.

Afortunadamente la posada de las ánimas errantes estaba abierta. Sam llegó con el equipaje recogido. Frodo le esperaba con una taza de hidromiel (café). Sólo una así que Sam se procuró otra mediante un trueque con el tabernero.

El camino de Mordor es largo (8km) y no paraba de llover. Algún viajero arrivaba con el cuerpo entumecido y con frío hasta los huesos. Pocos valientes salían a la intemperie. Todos coincidían en una cosa: ‘está lluvia no es normal’.

Por supuesto que no lo era en los últimos 21 días era el único con bajas temperaturas y precipitaciones. Algo raro, tan raro que el tabernero mencionó que: ‘debe ser cosa de magos, puede que Saruman esté buscando algo’.

Frodo se estremeció, el peso del anillo le oprimía el pecho. También es cierto que no tenía funda para su mochila y llovía a mares.

Sam, conservador por naturaleza, preguntó al tabernero si el camino era peligroso esperando una respuesta afirmativa. No se le había perdido nada en Mordor y además el hidromiel (leche) estaba caliente y las tostadas parecían las de la abuela Teresa.

El tabernero respondió: ‘el camino es fácil y está indicado, la lluvia lo único que va a hacer es mojaros’. Sólo le faltó decir: ‘cua cua cua gallinas’

Amablemente facilitó una capa de lluvia para Frodo (bolsa de basura negra) y dio unas indicaciones muy detalladas para llegar del refugio Jakob al refugio Frey que no tenían pérdida.

– «Al final de la Laguna Escarlata encontrarás un camino que sube a la cima de la cordillera, hay otro camino que baja, hay otro que sube, y hay otro que baja si tomas los correctos estarás en Frey, sino es que te has perdido»

En este momento Sam echó de menos a la compañía del anillo. No sólo por la compañía sino por tener un GPS con la ruta marcada.

Sam introdujo todos los materiales que no debían mojarse en su hatillo (mochila) cedida por los elfos. Las lembas, el saco de dormir y otras pertenencias de Frodo que lucía un poco ridículo con la bolsa de basura debajo del aguacero no quería que se mojasen.

Llegar al final de la Laguna fue fácil. Seguir las indicaciones también «hay indicaciones amarillas o rojas, bueno recuerdo que hay». Así que Frodo y Sam cogieron la dirección de un flecha morada para llegar a un camino que desembocaba de manera inesperada directamente en las aguas tenebrosas de la Laguna.

Después de luchar contra el kraken en Minas Morgul, la experiencia les hizo darse la vuelta. No habían perdido de vista el refugio y ya se habían perdido.

Sam, cobarde por naturaleza, preguntó sino sería buena idea rendirse mandar el anillo a Sauron por DHL y reconocer que el nuevo orden mundial era el correcto.

Frodo se lo pensó pero justo dejó de llover y unos árboles centenarios se abrieron dejando entrever el camino indicado por el tabernero.

Sam, desconfiado por naturaleza y habiendo oído todas las historias del bosque oscuro. Planteó el siguiente dilema:

– «¿Crees que es buena idea subir por una morrena casi vertical, con una mochila con dos sacos, aislante, tienda de campaña, latas de atún para alimentar a todos los Aristogatos, un tomo del pequeño Larousse Ilustrado, una piedra pome para afilar las dagas y pan de lembas para alimentar a toda la Comarca?»

– «¿Hemos venido a jugar o qué?»

Eso era cierto y parecía que el día mejoraba. Se encontraron a los primeros viajeros Dunedains de las praderas que preguntaban exhaustos.

– «¿Dónde está el Puto refugio?»

– «Estáis casi llegando ¿Cuándo habéis salido?»

– «Salimos al amanecer de la tercera luna calculo hace siete jornadas (7 horas)»

Sam, optimista porque no le quedaba otra, sumó 13 + 7 y dijo: ‘bueno tenemos margen para llegar de día’.

A unos doscientos metros de la cumbre sucedió una fatalidad. Saruman se olía algo, envío una tormenta hacia la cumbre. La nieve mágica afectó a Frodo, el peso del anillo le empujaba a las profundidades. El vértigo fue inmenso y le impedía dar un solo paso más. Mientras tant aguanieve arreciaba y viento hacía un sonido semi-cómico sobre la bolsa de basura.

Sam intentó ayudar a Frodo. Gritó yuppies, me cedió el bastón del mago, se ofreció a llevar la mochila… Nada podía contra el miedo mágico que emanaba de la montaña.

En aquel momento, la Compañía del Anillo se le apareció a Frodo el espíritu del difunto Boromir empujó al valiente hobbit hasta la cima.

Una vez superada la cima la tormenta desapareció. Entraban en un valle de elfos, el sol calentó los maltrechos cuerpos de los viajeros y las lembas que no el atún alimentaron sus estómagos hambrientos y sus espíritus malheridos.

Otros viajeros se cruzaban en su camino, ¿Buena señal? Relativamente, aparentemente todo el mundo hacía el recorrido en un sentido ¿Por qué nadie caminaba hacia Mordor como nuestros dos intrépidos muchachos?

En la apacible calma del valle Frodo y Sam se regocijaban pensando que lo peor ya había pasado. Tenían muchas horas de sol por delante un camino verdey ya habían subido y bajado una vez.

Sam, de naturaleza precavida, instó a Frodo a continuar. Nunca se sabe los peligros que afrontan en el camino de las historias épicas. El camino continuó por un galardón bastante sencilloy aún al abrigo de los bosques de Elrond.

La cima de la segunda montaña se vislumbraba. Parecía que todo estaba en orden y que el primer paso para llegar a Mordor sería relativamente sencillo. Ahí es cuando entró en escena el ojo que todo lo ve y envío la tormenta de granizo durante el ascenso por las arenas movedizas.

El encantamiento sobre la pared vertical fue del tipo cinta transportadora. Por cada paso que daban nuestros héroes tenían que dar un paso más dando la sensación de no avanzar.

Frodo se desesperó, el anillo le acercaba a Mordor y le hundía en las tinieblas. Sam se ofreció a llevar su equipaje. Con sangre, sudor y lágrimas. Llegaron a la cima. Era sólo una pequeña victoria. Sam tenía que regresara por su propio equipaje sorteando el sortilegio.

La noche de cernía sobre nuestros protagonistas. Ni rastro de Jakob. Tras un descenso usando la tela de Ella Laraña vislumbra en el horizonte la meta final.

Esta vez habían escapado de las garras de Sauron. La odisea de este raro equipo no acabó aquí.

Esta es la desventura novelada del ascenso y descenso de Jakob a Frey en la ruta de las cinco cascadas. Son sólo ocho kilómetros de dificultad alta.

Consejos preparado la ruta. Estad preparaos física y mentalmente. Mirad el pronóstico meteorológico. Id de Frey a Jakob y no al revés, sino estúpido.

La historia no termina bien. El anillo nunca fue destruido Smeagol lo robó del maletero de un coche al día siguiente junto con las latas de atún. Frodo dijo que le jodan a la Tierra Media. Subir montañas teniendo vértigo es un sinsentido.

Sam aún sigue pensando qué hacer con su vida. El menos sabe que sobrevivió un día más.

Podéis cambiar los nombres de la historia y quitar un poco de épica y aquí dejo el: basado en hechos reales.

Esta es la ruta de Frey a Jakob. Parece más fácil de lo que es y nevando mucho peor como digo Felipe II «no he mandadoa mis barcosa luchar contra los elementos».

PS. alguna de las fotos no es de esta caminata. Aunque había que dar algo de épica, todas las fotos son de mi móvil.

3 comentarios sobre “El día que Sam y Frodo llegaron a Bariloche

  1. Hola Iván; buenas fotos,incluidas las no tuyas,y buen relato.sigues invitándonos a la lectura aunque el relato novelado esta bien una vez que ya pasó.sigue enviando entradas del blog a tus seguidores-ras.
    No me acuerdo como eran las tostadas de la abuela Teresa más bien recuerdo sus sopas de ajo,que buenas!!!!!
    Cuídate y como siempre un abrazo en la distancia.

    Me gusta

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