Diario de a bordo: Valparaíso

Si Argentina se demoró dos meses de estancia y cuatro para narrarla, Chile será breve. Por no haber no habrá entrada ni de Santiago de Chile. Después de Bolivia llegará Atacama y así se resumirá un país de una extensión enorme, con más de 6000km de longitud de norte a sur que por circunstancias no pude saborear como es debido.

En Santiago nos volvieron a acoger de manera genial. En una casa de un montón de habitaciones que un chileno rico había dejado al cuidado de nuestros anfitriones.

Allí disfrutamos de la piscina, del aire limpio de la montaña, en comparación con la polución de la mega urbe, pero lo que no hicimos fue visitar la ciudad. Estuvimos en el Colegio Británico, en las estaciones, en el decathlon… pero no podemos decir que visitamos la capital de Chile.

Teníamos que elegir entre Santiago de Chile y Valparaíso antes de volar a Perú la elección fue Valparaíso.

Valparaíso tiene un aire a Lisboa, ciudad portuaria construida sobre colinas frente al mar. También tiene ese ambiente decadente. Antes de que se abriera el canal de Panamá era uno de los puertos más importantes del Pacífico. Fue perdiendo importancia y con el puerto la ciudad siguió su decadencia.

Alguno de los barrios tiene ambiente bohemio y sufre de gentrificación. La ciudad en general se debate entre la decadencia y el encanto. A mí no me resultó especialmente atractiva. Es como el que prefiere el mueble viejo del centro Reto a restaurar en vez de un mueble del Ikea. Lo podemos llamar encanto o nostalgia.

No estuvimos el tiempo necesario para saber si la ciudad es realmente peligrosa aunque tiene muy mala fama. El tiempo es más fresco que en Santiago aunque esté a nivel del mar en vez de en altura y sea una ciudad de costa.

Es relativamente barata (nivel Chile). Adquirimos algo de ropa de montaña de segunda mano por un par de euros. Intentamos convencernos a nosotros mismos que no era material robado.

Lo más llamativo de la ciudad son los cerros que se elevan desde la costa. Como os podéis imaginar en estas ciudades el transporte es muy complicado. Tienen unos vetustos ascensores que forman parte de este encanto y facilitan el transporte urbano.

Si el puerto fue y sigue siendo fuente de riqueza de la ciudad y parte de su atractivo. En un intento de reinventarse la ciudad opta por el arte urbano. Es famosa por sus graffitis y sus calles decoradas.

También se puede visitar la casa museo de Pablo Neruda que se encuentra perdida en una de las lomas. A la casa le apodan La Sebastiana.

El centro es fácil de visitar ya que es sólo un paseo a nivel del mar y no hay que salvar grandes desniveles.

Otro de los atractivos sería visitar la cercana Viña del Mar donde se celebra el famoso festival de música.

Para los que hayáis estado en el Vía Vía de Bruselas que sepáis que es una cadena y se encuentra en otras muchas ciudades como Buenos Aires o Valparaíso.

2 comentarios sobre “Diario de a bordo: Valparaíso

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