La subida al Misti

Después de un par de entradas dignas de un blog de viajes toca cambiar un poco. Haremos una entrada novelada para narrar la subida al Misti. Recordar que el Misti es uno de los volcanes y montañas que rodean la ciudad de Arequipa con una altura de 5820 m.s.n.m.

El Misti con su fotogénico cono preside la ciudad de Arequipa

Iván es un tipo serio. Siempre ha considerado que tiene mala suerte, así que si tiene que visualizar un plan: ‘Visualiza’. Vaya si visualiza y siempre se pone en lo peor: “¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿Merece la pena el riesgo? » Afortunadamente para él en esta vida con tiempo y dinero se llega a cualquier lado y esos momentos de su vida tiene suficiente de ambos.

Un día Facebook le mostró la publicación de un nuevo contacto. La israelí que había estado con él en Salkantay había intentado subir a más de 6000 metros ¡Qué locura! ¿Cómo había intentado eso? Hay que aclarar que Iván no era del género aventurero tipo Al Filo de lo Imposible. Muchas tonterías en la juventud de las que había salido bien librado le habían vuelto cauto, pero se dijo a sí mismo: «Si ella lo ha intentado ¿por qué tú no?»

Esquema del ascenso al Chachani

Al final son excursiones preparadas para turistas, vas con un guía y si te encuentras mal te bajas. Sencillo ¿no? Con los 6075 metros del Chachani se sube más alto que el Kilimanjaro y que el campo base del Everest, así que cuando vengan los posturetas con sus aventuras les iba a poder decir: ¡en tu cara! Sin duda uno de los motivos más nobles para arriesgar la vida en alta montaña.

Miró en el mapa de Perú dónde se encontraban esas montañas. Nuestro protagonista no era muy de mirar ruta. En su viaje todo estaba llegando por propia inercia. Si no hay planes es imposible que salgan mal. Una vez comprobado el destino encajaba en la planificación si es que algo como tal existía. Así que se puso camino de Arequipa.

Una vez en Arequipa simplemente preguntó sobre precios y opciones. Sólo dos compañías ofrecen ese viaje y las demás hacen de intermediarios. Si quieres el mejor precio lo mejor es ir directamente a ellas. En caso contrario tendrás que pagar una comisión pero bien negociado no será más de unos pocos euros.

Iván estaba contento, después de toda la noche sin dormir, en una sola mañana había visitado Arequipa, tenía contratados las excursiones al Cañón del Colca y la subida a Chachani. Él, que creció viendo al equipo A, se imaginaba la imagen de Aníbal con el puro diciendo: “Me encanta que los planes salgan bien”.

Esquema del ascenso al Misti

Para este tipo de tours, dónde puede haber actividades en las que está el riesgo la vida humana, los organizadores tienen la deferencia de hacer un briefing. Allí te explican más o menos en qué consiste la ruta y sus peligros. Nuestro aventurero eventual estaba confiado después de todo el recorrido patagónico:

  • ¿Ha estado usted en montaña?
  • ¿Tiene usted guantes?
  • ¿Ha usado usted crampones?

Ahí una pequeña voz de alarma surgió en su cabeza.

-Disculpe, ¿Hay que usar crampones?

Ahí se dio cuenta de que su aventura podría ser más peligrosa de lo esperado. La respuesta lo dejó más tranquilo. Aparentemente el Chachani es de más de 6000 metros, pero la subida es sencilla, los crampones y la cuerda es sólo una medida extra de seguridad dependiendo de las condiciones meteorológicas. Si la subida fuese al Misti sería diferente ya que el volcán, aún siendo de menor altura, técnicamente es más exigente.

La entrevista de toma de contacto no fue todo lo bien cómo esperado. Nuestro intrépido héroe no sabía que en la cima podría hacer temperaturas cercanas a los menos quince grados bajo cero. Él pensaba que su equipación de Decathlon con un cortaviento y unos guantes de lana serían suficientes. Menos mal que persona informada vale por algo más que persona ignorante y alquiló todo el equipo necesario en la tienda. Con eso se fue al Cañón del Colca y a la vuelta se dirigiría a una de las mayores aventuras de su vida.

Al volver de la excursión recibe una llamada. “La subida a Chachani se había cancelado” ¿Cómo era posible si se la habían confirmado esa misma tarde? Al parecer había 5 personas, una pareja quería subir al Misti y ver el cráter de un volcán activo y los otros dos habían aceptado el cambio.

Iván, que había declinado la opción aventurera del Misti por ir a una suave pendiente en el Chachani aunque fuese más cara, se quedaba sin dos de sus objetivos: Subir a más de 6000 metros y hacer una primera excursión en alta montaña asequible. Le dijeron además que si no aceptaba se cancelaría el viaje o el resto tendría que asumir su parte. Este tipo es fácil de presionar y aún no ha aprendido a decir no, es capaz de recitar el papel Segismundo pero le cuesta combinar las dos letras de la palabra ‘NO’.

Al día siguiente tenía un nuevo desafío inesperado por delante. Ahora tocaba hacer acopio de agua y barritas energéticas. No entendía muy bien cómo era posible que se necesitaran cinco litros de agua para una excursión de dos días. Entre eso y el material de montaña la ascensión tendría que hacerse con una mochila de entre 15-20 kg.

Muestra de la carga en el ascenso, la primera y única vez que usé las cinchas de esa mochila

El grupo de aventureros se componía de un francés en periodo sabático, una estudiante noruega que volvía a los estudios en unos meses, un alemán en semi-vacaciones y un canadiense que en su tercera visita a Perú tampoco pasaría por Machu Picchu. No nos olvidemos del guía y del conductor.

El guía era un profesional de verdad, iba a subir a la cima en su 40 cumpleaños. No tenía esa figura de bombero atlético pero su forma física era excepcional. Si los turistas llevaban casi 20 kg a la espalda él se endosó una mochila de 30 kg con la cuerda y la olla.

La ascensión del primer día fue dura. Un poco de aclimatación y cinco horas de caminata con todo el peso en la espalda. Iván compartió la tienda con el canadiense y el peso también. Sin tienda se subía más fácil todo hay que decirlo.

A mitad de ascensión el primer contratiempo. El alemán no había traído ropa de abrigo. Iván se hizo el loco en un primer momento. Uno de sus objetivos de ese viaje de aprendizaje era aprender a decir no y a poner sus necesidades personales por encima de las de los demás. Como Roma no se construyó en un día y este tío es bastante idiota (aunque algunos lo confundan con ser buena persona) accedió a compartir su equipamiento con el poco previsor y olvidadizo germano.

Todo el grupo llegó al campamento base sin más incidentes. Lo bueno de hacer estas rutas alternativas es que la afluencia turística es muy limitada. En el campo base sólo estaba el grupo de 5 +1 y otro pequeño grupo de 3 +1. Es decir 8 turistas y dos guías de montaña.

Una vez que las tiendas estaban montadas, rodeadas de los excrementos de los andinistas que habían intentado coronar antes que ellos, vieron acercarse a dos individuos peculiares. En la ascensión el guía había recalcado que eran unos inconscientes al intentar subir por las cenizas volcánicas por desconocer la senda. Cuando ya empezaba a oscurecer uno de ellos se aproximaba al campamento base, pero el otro llegó mucho más tarde y haciendo eses como un boxeador sonado la altura y el esfuerzo estaban acabando con él.

El Pichu Pichu desde el Misti

Los dos individuos eran peruanos y no tenían ningún tipo de preparación, ni en equipamiento ni en experiencia de montaña. Estaban por la zona y decidieron que podía ser una buena idea subir. Estaban a 5000 metros de altura dispuestos a pasar la noche con una manta. No llevaban ni tienda ni saco de dormir.

¿Alguien ha intentado dormir a -10º sólo con una manta?

Al principio todo parecía una broma, pero no, era real. Eso enturbió uno de los atardeceres más bonitos que se pueda ver al hacerlo por encima de las nubes. Parte de los cinco litros transportados era para que le guía cocinase. Durante la cena Iván se dio cuenta que iba a necesitar el abrigo que había cedido al alemán. Al final tuvo que armarse de valor para recuperar lo que era suyo. Como es imposible realizar una ascensión nocturna a un nevado de casi 6000 metros en camiseta, pudieron llegar a un acuerdo para que ambos tuvieran material suficiente para realizar el intento y no morir de hipotermia.

Atardecer a 5000 metros

La noche fue dura, cuando digo noche hay que hacer una aclaración: La mayoría de los ascensos a montañas se realizan durante la noche. Esto puede ser por diversas razones: cuando hay mucha nieve y contando que estas excursiones intentan hacerse en verano con buenas condiciones meteorológicas, el sol y el calor pueden derretir la capa superficial haciéndola resbaladiza y peligrosa sumado al riesgo de avalanchas. La segunda razón es para dar tiempo en caso de imprevistos.

Así que el grupo se fue a la cama al anochecer sobre las 19:00 para levantarse a la una de la mañana. En cuanto el sol desapareció del horizonte, las nubes ocuparon el espacio de las tiendas de campaña. Un temporal de aguanieve azotó toda la noche el campamento. Esto impidió descansar de manera adecuada a los integrantes de esta extraña expedición.

Arequipa de noche

Iván estaba inquieto. El frío y el ruido del viento no era lo único que perturbaba su sueño. ¿Cómo era posible que alguien sobreviviese a ese temporal sólo con una manta? Este pensamiento le corroía. Él pensaba que había espacio en sus tiendas para acoger a esos temerarios.

Al final los ciclos se repiten. ¿Quién tiene más accidentes en Perú? peruanos e israelíes.  ¿Quién tiene más accidentes en Bolivia?: bolivianos e israelíes. Culturas que no saben valorar sus posibilidades y que evalúan de forma incorrecta el riesgo y sus capacidades. A eso hay que sumar su dificultad de atender a las indicaciones y consejos.

La niebla se está convirtiendo en temporal

Iván se despertó, o más bien se levantó a la hora estipulada, él ya estaba vestido. Se tomó un Red Bull y se dispuso a iniciar la caminata. Una de las cosas que hay que aprender cuando duermes en un clima frío, es conservar la ropa del día siguiente caliente, a poder ser cerca del cuerpo o dentro del saco de dormir. Así que se había acostado vestido.

El campamento estaba muy tranquilo para haber tocado a zafarrancho. Nadie se movía en la intemperie. Al final el guía les comunicó que con ese tiempo era una locura intentar el ascenso. A las tres de la mañana se volvió a intentar los vientos seguían siendo de 40 km/h y la visibilidad casi nula. No se preparó ningún desayuno por la imposibilidad física de encender un fuego. Se iba a comenzar el intento de llegar a la cumbre, de noche, sin haber descansado, sin visibilidad, sin alimentación y con un tiempo realmente adverso. Sólo una buena noticia. No había dos cadáveres congelados esperándoles a la intemperie.

Iván se sintió aliviado, se dio cuenta que ningún logro personal se podía realizar a costa de vidas ajenas. Los peruanos habían dormido con el guía. Si lo hubiera sabido antes habría dormido mejor o al menos con la conciencia más tranquila.

La ascensión fue dura. Se realizó con mochilas vacías para protegerse del viento. Éste, al ser racheado, hacía que caminar fuese muy complicado sobre pendientes pedregosas. En un instante estás luchando para vencer al viento, al siguiente el viento desaparece y te descubres empujando tu cuerpo hacia el vacío.

Uno de los peruanos se rinde. No tiene guantes. Sus manos parecen pequeños témpanos de hielo a la escasa luz de su linterna. Sólo tienen una pequeña linterna de emergencia para los dos. Él se vuelve a oscuras hacia un campamento base indicado solamente por un led rojo encima de una cruz. No hay senda que seguir, no hay indicaciones.

El segundo en caer es el francés. El guía de montaña pregunta a todos: ¿Estás bien? ¿Puedes seguir? Iván que es de esos que aprendió que los amigos son esos extraordinario seres que preguntan «¿Qué tal?» y se quedan a esperar la respuesta, le va contando sus sensaciones. El guía no quiere oír eso, no le interesa. Sólo quiere oír: ‘NO’. El que dice ‘NO’ se vuelve. El que dice ‘SÍ’ está asumiendo su responsabilidad. El francés dice sí en repetidas ocasiones, pero no puede seguir el ritmo. Esperar a la intemperie es un martirio. No puede seguir al grupo a causa de una lesión de rodilla. El guía le emplaza a volver al campamento solo y sin indicaciones ¿merece la pena arriesgar la salud de alguien por el éxito de los demás?

«Amigos, esos extraños seres que preguntan ‘¿Qué tal?’ y se quedan a esperar la respuesta»

Albert Camus (o puede que no)
La esperanza de ver un nuevo amanecer

Según va avanzando el día el tiempo no mejora, hasta que al amanecer por fin el grupo logra superar las nubes. El sol está allí pero las temperaturas siguen siendo gélidas. Al llegar el momento de ponerse los crampones las manos no responden. El agua para beber se ha congelado y los restos que se desprenden entre los cubitos de hielo destrozan las gargantas de nuestros aventureros.

El otro grupo no anda mucho mejor. Una pareja de alemanes ha decidido subir usando el saco de campaña como protección. Un saco que llevan a turnos entre el chico y la chica. Mientras tanto el otro peruano a conseguido llegar a la parte nevada. El guía le indica que su responsabilidad está con su grupo y que no va a arriesgar. Cada palo que aguante su vela.

Mientras que los demás se ponen los crampones de manera precaria el peruano superviviente se embarca solo en los neveros y glaciares sin el equipamiento deseable. Los demás ya no piensan. La estamina escasea. El ambiente apesta a hambre, frío y sufrimiento. Por momentos parece una muy mala idea intentar llegar a la cima del volcán.

A falta de material buena es la imaginación, ascensión con un saco de dormir

Unidos en una cordada, la mayoría por primera vez, el equipo se dispone a llegar a la meta. Son los últimos metros, pero en la montaña distancia y altura no son las únicas variables para despejar la variable tiempo. Preparación, dificultad y cansancio han de tenerse en cuenta. Algo que debemos saber es que los accidentes suelen ocurrir cuando fallan alguna de las tres variables anteriores. Un individuo cansado tiene muchas probabilidades de cometer un error. Un error en una pendiente de alta montaña puede ser mortal.

«¿Ha merecido la pena?»

Reflexiones de un superviviente
La flecha no indica el camino sino la meta

Iván sufre, está el último de la cuerda y tiene que seguir el ritmo de los demás. Tras 8 horas de ascensión las fuerzas van muy justas, cualquier resbalón puede ser fatal. Una enorme cruz marca el final del camino. El cráter queda a la derecha. El alemán y la noruega decidieron que tenían que subir el Misti para ver el cráter. Nadie tiene humor como para desviarse. El objetivo es claro: llegar a la cima y volver. Tras un precario ascenso la primera parte del objetivo se ha cumplido.

El orgullo de un trabajo bien hecho

El sol brilla en la cima de la montaña. Las fuerzas se recuperan con el calor y el descanso. En cualquier caso, nadie tiene mucho humor para sacar fotos. Están muy por detrás del horario previsto y hay que volver.

El descenso tiene que ser mucho más rápido. En vez de tomar la ruta pedregosa se bajará por el lahar. Afortunadamente el volcán parece inactivo. Ahora la cordada se ha dado la vuelta. Iván es el primero y tiene que marcar el ritmo. Intenta no hacer sufrir a los demás como él ha sufrido y se da cuenta que es muy difícil.

En un momento dado el guía dice: «Deslízate». La pared del glaciar es casi vertical, tirarse cinco personas atadas por esa pendiente como si fuese un tobogán parece un suicidio.

– «Confía en mí «- le dice el guía.

Iván puso el culo en el suelo levantó los crampones y realizó un descenso vertiginoso con otras cuatro personas atadas a él. La velocidad aumenta, intentar frenar hace que el cuerpo pierda el equilibrio y gire, aceleración descontrol y al final un tirón. El guía ha clavado el piolet y ha hecho que todo el mundo se frenase en seco. Hay veces que confiar está bien. Aún quedarían unas horas de duro y penoso descenso en fina arena volcánica para llegar al campamento.

Este tobogán no está en un parque infantil

Por fin después del mediodía se llega al campamento. Lamentablemente eso no es el final. Se toman un chocolate para reponer fuerzas, se desarman las tiendas y se recoge. Nadie va a arreglar el estropicio que los excursionistas causan a la montaña. Todo lo que dejes a cinco mil metros tardará años en descomponerse incluidas las heces humanas.

La vuelta al punto de encuentro con el chófer es penosa. El francés y el otro peruano están relativamente bien. El resto del equipo no tiene las suficientes fuerzas para sentirse eufórico. No hay tiempo para reponer fuerzas y se comienza el camino a la entrada del parque.

Punto de encuentro 2500m de desnivel con la cima

Tras varias horas de sufrimiento se llega al punto de encuentro con el chófer que no ha llegado. Gran desilusión y preocupación, todo el mundo quiere volver a casa. El canadiense al día siguiente subirá al Chachani. El resto lo mira como si fuese un extraterrestre. Al final el chófer llegó y todo el mundo regresó a sus hostales.

Tras un par de horas de descanso el cuerpo recupera y una idea ronda la cabeza de Iván: «¿y si mañana subo al Chachani para poder decir que he subió a más de 6000 metros?«

Datos técnicos

  • Excursión de dos días.
  • Desnivel 2500m subida 2500m bajada
  • Precio dependiendo del tamaño del grupo y la temporado 220-300 soles
  • Tiempo 5 horas (día 1 ascensión) 6 horas (día 2 ascensión) 4 horas (día dos descenso)

https://es.wikiloc.com/rutas-alpinismo/misti-summit-11691387

Reflexiones inconexas

Tomar riesgos en alta montaña y en la vida general no es malo pero tiene que estar motivado por las razones correctas.

«Grabar una película no es la motivación correcta»

Alex Honnold  en Free Solo

No he encontrado nada en mi vida que merezca la pena a costa de la vida de los demás.

«No hay nada en este mundo que podamos cambiar por la vida de nuestra madre»

Alphonse Eric en Full Metal Alchemist

Los humanos tendemos a ver el éxito y a envidiarlo sin pararnos a pensar en el esfuerzo que conlleva llegar hasta allí.

«Ves la foto en la cima y no piensas en el esfuerzo que ha conllevado el camino»

El duende del parque haciéndose el interesante

3 comentarios sobre “La subida al Misti

  1. Menudas fotos guapas has colgado en la entrada de hoy
    También veo indicación terapéutica para el mal de altura,(posible edema pulmonar)está en el mapa del misti, será que lo llevaba el guía por si surgia la complicacion????.
    Has vivido experiencias inolvidables,solo por ver esos cielos y esos paisajes merece hacerse el esfuerzo,ya siempre quedarán en tu retina y en la retina de los que te leemos.y vemos las imagenes

    Me gusta

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