Visita a la Cárcel Modelo de San Pedro en La Paz

<<San Pedro puso la primera piedra de la Iglesia, pero nunca puso el pie en esta cárcel. Si lo puso, seguramente le hubiesen robado los zapatos. La cárcel modelo de La Paz es uno de esos agujeros inmundos apartados de la mano de dios que cuesta creer que existan en el planeta tierra.

Tomé la foto en modo incógnito porque no quería problemas con la policía

Si acudís a La Paz no podéis dejar de visitar este presidio. Hace años las visitas se anunciaban en las oficinas turísticas, por un módico precio te llevaban a la cárcel sin pasar por salida. Algunos de los presidiarios se quejaban de que se le trataba como animales de circo para el placer del turista. En realidad, el mayor problema de este zoo humano no era otro que aquel por el que se mueve el mundo: el dinero. Algunos hacían una pequeña fortuna con los tours o haciendo de guardaespaldas a esos japonesitos que no escamoteaban una sola foto por grotesca que fuera, mientras que los subhumanos, en los que se han convertido gran parte de la población penitenciaria, no eran más que ratas de ese laboratorio neoliberal en que se ha convertido América del Sur.

Hoy en día acceder al recinto es algo mucho más complicado, y no por los guardias de la prisión. Cualquier persona puede acceder al recinto previo pago, aunque no vaya de visita. La droga es más barata en el interior que en el resto de la ciudad, incluso contando con la entrada/soborno que se lleva el funcionario del estado. Sin embargo, para los extranjeros no es recomendable acudir sin compañía, os recomiendo acudir a un “guía local” y acordar un precio.

Fuera de mi hostal me encontré a un tipo que se hacía llamar Dimitri, no pregunté si era un pseudónimo. Su oferta de visita guiada personal me pareció de un precio tan asequible que ni le regateé. La descripción de los módulos que visitaría y la duración me parecían adecuadas así que, sin más dilación, le acompañé al centro de la capital a uno de los mejores barrios dónde se construyó uno de los presidios más miserables del continente, y eso es mucho decir.

El policía de la puerta me miró con curiosidad, ya no es tan habitual encontrar a europeos acudiendo al edificio. Intentó impedirme el paso, pero Dimitri le enseñó algo que no pude ver y, tras una breve conversación que no pude oír, me dejó pasar no sin antes recomendarme:

  • “Chico, si atraviesas esa puerta es bajo tu responsabilidad. Nuestra ley no existe una vez que cruces el umbral.”

Yo lo interpreté como parte del teatrillo. El policía además de la coima (soborno) de Dimitri querría un porcentaje a modo de comisión de algún guardaespaldas que me acompañase por los túneles y laberínticos pasillos de esa institución penitenciaria fallida.

Según llegué Dimitri mandó a un “taxista” a dar la noticia. Los “taxistas” son presos que llevan más de dos años sin recibir visitas que son elegidos por los delegados para llevar mensajes a lo largo de la prisión. Su trabajo está muy bien valorado.

Es sorprendente todo el merchandising de Coca-Cola que hay. Dimitri me explica que cuando los guardias abandonaron el presidio por la falta de seguridad el estado ofreció dinero a los comerciantes locales para que alimentasen a los presos, pero se negaron por miedo. Un representante de la multinacional se encargó de llegar a un acuerdo para proveer de “todo lo necesario” para la manutención de los reclusos. Ellos gestionan ese medio dólar al día que es la asignación estatal por preso y son los únicos proveedores legales del recinto. En cualquier caso, es obvio que el estraperlo es el modo de subsistencia de la mayoría de los internos.

No hubo noticias del “taxista”, sin embargo, un tipo más tatuado que el de Prison Break vino a recibirnos, intercambió unas palabras con Dimitri y le dio un taco de billetes muy abultado. Contra pronóstico Dimitri se fue si despedirse. Ese fue el primer momento en el que me empecé a sentir nervioso. El tipo que parecía más malo que el hambre en Navidad iba a ser mi guía. La parte buena es que todo el mundo se apartaba a su paso, la parte mala es que después de verle a él me miraban a mí y empecé a sentirme yo el chimpancé en el zoo humano.

El tipo, del que no recuerdo su nombre porque nunca me lo dijo y yo no me atreví a preguntar, me llevó delante de un “delegado”. Hay ocho delegados que son los encargados de cada uno de los módulos. Ellos hacen el triaje de los nuevos reclusos adjudicándoles el módulo dependiendo de su delito, edad y sobre todo de su poder adquisitivo. En esta cárcel nada es gratis y si no puedes pagarlo tendrás que trabajar para conseguirlo. Una cama en una celda puede ir desde los 100 bolivianos hasta más de 3000 dólares del módulo para las pocas personas que, pese a sus altos recursos, no han podido evadir la acción de la justicia.

El “delegado” del primer módulo me mira con desprecio, no entiende que hago yo allí. Cierran la puerta y otra vez me toca esperar sólo. Parece raro, pero hay muchos niños dentro de la prisión. El presidio fue concebido como un penal para un par de centenas de reclusos, pero se amontonan miles de presos y mucha otra gente que no está en la “lista”. La “lista” no es más que el listado de reclusos que la administración piensa que reside dentro. A parte de los presidiarios “oficiales”, se encuentran: familiares, gente que hace negocios y muchos niños que sus padres piensan que están mejor dentro que fuera, ya sea por no tener familiares o por la falta de recursos.

En cierto modo lo cárcel emana una humanidad mucho más profunda que cualquier módulo de alta seguridad de los EUA o incluso de Europa. Aquí los presos son libres para vivir y morir. Los funcionarios pasan lista a primera hora de la mañana, a partir de ahí, el preso es libre de hacer lo que le plazca, o más bien lo que le dejen. No se puede decir que en esta institución no existan las leyes, sino que simplemente son dictadas por los presos y no por el estado. Por supuesto no por todos los presos. El actual presidente no es ni más ni menos que el mayor estafador de Bolivia que sigue entre rejas porque era demasiado mediático para sobornar al juez y porque lleva sus negocios desde la cárcel con mucha más impunidad de la que tendría en la ciudad. Su proceso de elección involucró mucho dinero y derrocar al narcotraficante que ejercía de presidente. Todo mucho más limpio que la política madrileña.

En el pasillo conocí a Marco. Era un chaval que muy difícilmente llegaría a los 18. Me contó que hace tiempo que no está en la lista. Pasó año y medio en prisión preventiva. Su novia, de familia bien, llevaba un poco de mota cuando a él le paró la policía. Por supuesto le denunciaron a él, ella le prometió que su padre le sacaría de allí. Es lo último que supo de ella. Se imagina que su no-futuro suegro prefería ahorrarse el dinero de la fianza, involucrar a su hija en un asunto de drogas y encima nunca aprobó la relación con un don nadie. Es una historia en la que todos ganan menos Marco. Teóricamente podría salir de allí, pero dice que tiene más futuro cocinando empanadas dentro de la prisión que fuera, tampoco nadie le ha comunicado que ya haya sido juzgado.

  •  “Dentro no entra la policía para que me vuelva a joder.”- me comenta Marco.

Bolivia tiene unas de las leyes más restrictivas sobre estupefacientes. En los 70 los EUA la redactaron a cambio de ayuda económica en su cruzada contra las drogas. Es una norma terriblemente desfasada que por ejemplo no estipula las cantidades de droga por delito, así que, un porro puede acarrear la misma condena que una tonelada. Mucho cuidado con lo que hacéis en el país no vaya a ser que acabéis como Marco.

El tatuado vuelve a recogerme y yo le sigo por balcones y pasillos. La liga de fútbol se desarrolla tanto dentro como fuera. El deporte es una de las maneras para redimir las penas y los módulos están decorados con los colores y los escudos de los equipos de fútbol del país

Al observador no experimentado le puede parecer que todo es caótico, pero en realidad ese caos tiene una armonía que no es fácil de comprender. Los delegados, para permanecer en sus puestos de privilegio, hacen que las normas escritas o no de la prisión se cumplan. Si algún preso no se presenta durante unos cuantos días seguidos cuando se pasa la lista, el funcionario asume que ha fallecido, bien por causas naturales o por ‘el incumplimiento de las normas’. Si alguien ha juntado el suficiente dinero para sobornar a un delegado se podrá deducir que también lo tiene para el juez instructor así que puede salir libre.

Por fin llegamos al módulo de lujo del presidio. Dimitri no me dijo que llegaríamos allí. Pocos internos pueden viajar entre módulos y prácticamente ninguno ha visitado éste en el que alguna de las celdas tiene hasta jacuzzi. Cruzo unas escaleras que me dirigen a un sótano, puedo ver a trabajadores dividiendo fardos de cocaína en dosis más pequeñas. Al final del recorrido llego a un sitio muy lúgubre y poco iluminado.

La cárcel modelo de San Pedro en La Paz no es más que una metáfora de la sociedad boliviana y del mundo occidental en general. Los que tienen recursos medran y salen adelante y los pobres luchan por su supervivencia. Todo tiene un precio y todo se puede comprar y vender, como yo compré mi billete a esta atracción turística que es ver a un ser humano encerrado.

En la habitación sólo hay otra persona que espera. Está muy nerviosa. Le saludo, pero intenta no mirarme a la cara. Él es claramente extranjero como yo. Posiblemente de los Estados Unidos. Es una persona entrada en años. Muchas canas se asoman por su lacio y escaso pelo. Va bien vestido y desentona con ese cuartucho. Yo he tenido más que suficiente con esta experiencia vital que no se puede disfrutar en prácticamente ningún otro lugar del mundo.

Al final el tatuado vuelve a entrar en la habitación acompañado del que supongo es un capo de la prisión. Este saca un arma y la pone encima de la mesa. Yo me asusto, pero no se dirige a mí. Habla en un inglés muy básico. No le entiendo muy bien, pero viene a decir: “Por esto es por lo que has pagado”.

He sido muy lento en darme cuenta de todo. Todo tiene precio en esta prisión, la vida vale poco y dentro de esos cuartos la ley no existe. Al menos lo que yo entiendo por ley. Me doy cuenta de que en realidad Dimitri no estaba cobrando porque visitase la prisión, sino que él me estaba vendiendo como presa. El americano era el cazador, lamentablemente esta clarividencia llegó mientras el yanqui me apuntaba con mano su mano temblorosa y me disparó a la cara.>>

Afortunadamente para mí y desafortunadamente para alguno, hay varias cosas que no son ciertas en esta historia. La primera es que nadie me ha matado y la segunda es que no he visitado la prisión.

Sí que es verdad, que se visitó por muchos turistas generando problemas de seguridad. Esos tours pseudo-oficiales han desaparecido, pero aún quedan aventureros que se las arreglan para entrar.

Las cárceles modelo están basadas en el Panóptico, centrado en la falta de intimidad y la vigilancia continua del preso como un medio para incrementar el castigo. En la mayor parte de los países occidentales se han erradicado por considerar que atentan contra los derechos humanos.

También es cierto el modelo de organización y que la policía abandonó el interior y que ahora sólo se les ve en la puerta.

En el free tour nos comentaron lo de la Coca-Cola.

Para saber más sobre ello podéis acudir a alguno de los múltiples documentales sobre esta cárcel en particular o sobre América Latina en general.

Reflexiones

Me gustaría lanzar una reflexión sobre el castigo y la reinserción de los presos. No quiero establecer este debate desde el buenismo y dejaré solo dos citas para empezar

“Abrid escuelas y se cerrarán cárceles.”

Concepción Arenal

“El hombre es un lobo para el hombre. “

Thomas Hobbes

La segunda reflexión es sobre el turismo responsable y el “todo vale”. ¿Está justificado violentar la intimidad de las comunidades que visitamos porque pagamos por ello o porque ellos la venden? ¿Dónde está la ética del turista? ¿Aparcada en la oficina mientras está de vacaciones?

3 comentarios sobre “Visita a la Cárcel Modelo de San Pedro en La Paz

  1. Ya estoy despierto del todo 😯
    En la serie Black Mirror, hay un par de capítulos q tratan el tema que propones y que estaría muy bien verlos justo antes de hablar sobre este tema, ya que seguro que hacen reflexionar a todo el mundo (como esta entrada tuya que menos mal q la letra cursiva y el leer con desfase me ha dado pistas de lo que es ficción 😜)

    Me gusta

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