The Death Road

Adam es fuerte, es joven, es rubio y tiene unos huevos de acero dónde se podría tocar la Sonata y Fuga de Bach con cucharillas. Lleva seis meses viajando por Sudamérica siguiendo la Lonely Planet a dedillo no vaya a ser que se vaya a perder. Se aloja en los hoteles que recomienda Trip Advisor dónde no necesita hablar español, en cualquier caso sería inútil, ni los trabajadores ni los clientes lo hablan más allá de ‘guapa’ y ‘cerveza’.

Sólo es seguir ese camino

Al llegar a La Paz lo primero que hace tras el check-in es contratar un tour que le va a llevar a la segunda atracción turística más visitada de Bolivia: the Death Road. No es lo más visitado porque el Salar de Uyuni tiene una belleza espectacular con tiempo limitado, ya que ese gigantesco desierto de sal será transformado en baterías de litio por los japoneses en los próximos años.

Yo venía aquí sólo para la foto

Se podría llamar la Carretera de la Muerte, pero sería una mala traducción. La carretera de Yungas ni siquiera es la que más mortandad tiene en el país. Le debe su reputación a un informe del Banco Interamericano del Desarrollo que la declaraba la carretera más peligrosa, aunque no lo fuera, ahora tienen una nueva carretera pagada a crédito. Quién sabe si los intereses son en litio.

Adam iba a dar una vuelta por la ciudad, pero aprovechando la copa gratis que le dan en su hostal decide ir al bar. Al final la copa se transforma en una fiesta que incluye mucho alcohol. A las 4 de la mañana suena el despertador, una chica desnuda está en su cama, presupone que se acostó con ella porque está desnuda, aunque está tan borracho que no se acuerda. La verdad es que da lo mismo. Ha perdido la cuenta de otras viajeras que ha conocido durante el viaje. Alguno de sus 20 compañeros de habitación se despierta y le mira mal, luego repara en que la chica está desnuda y se le pasa.

Le recogen en la recepción del hotel. Se aseguró de contratar con la mejor compañía porque la calidad tiene un precio. Se ahorra 3 dólares en la diferencia de precio de dormir en una habitación privada pero no le importa pagar cerca de 200 para alquilar una bici.

A las seis de la mañana se está tomando un café a casi 5000 metros para pasar la resaca, es inútil porque todavía va borracho. Algunos lo necesitarán, pero no él que ya ha hecho parapente, puénting y todas las actividades de adrenalina diseñadas para turistas que abarrotan los lugares más visitados del continente.

Desayuno en altura en un día soleado

En la guía viene que es la experiencia más aterradora que se puede conseguir a módico precio. Cierto es que han muerto muchas personas en esa carretera, sin embargo, su sobrenombre viene de todos los prisioneros de guerra paraguayos de la Guerra del Chaco que murieron construyéndola. El hecho de estar levantada sin seguir unos estándares de ingeniería y de ser tan peligrosa, hace que sea muy propensa a tener accidentes, así qué, ¿por qué no lanzarse a toda velocidad en bici para aumentar las estadísticas?

¿Qué más da un muerto más? Son sólo estadísticas

A Adam le da lo mismo, ni un solo problema en meses viajando. No comprueba ni que los frenos hacen su función y se lanza a más de 60 km/h en una carretera perfectamente asfaltada. Su compañía es la más cara, pero ni siquiera repara que le han dado un casco de bici de paseo en vez de cascos integrales de descenso. Cierto es, que se si caesa un desnivel de 30 metros, de poco te va a valer el casco.

Recorrido del descenso de 55 km

Hacen bromas, si un pirata no sabe nadar para ahogarse antes de sufrir horas y horas a la deriva en el mar, es mejor morir de un solo golpe que agonizar en un acantilado del que tardarán días en sacarte. Adam tiene suerte, o en realidad no, de las decenas de miles de turistas que compran la experiencia cada año se pueden contar con los de dos de varias manos los accidentes graves. Siempre hay alguno, genial para que puedan contar la anécdota a todos los turistas y se vuelvan contentos a casa. Esto se trata de disfrutar. De creer en ello, de sentirlo. Si te pasa como a la neozelandesa a la que el novio convenció para hacerlo y tras chocar con una de las piedras de un desprendimiento se abrió la boca, en ese momento, sólo quizás, pienses que el riesgo es excesivo. Si aún piensas que tomar decisiones disparatadas pensando que al final todo se arregla incluso los dientes. Te contarán que mientras la chica era trasladada al hospital su novio continúo el descenso. Mientras ella llamaba a sus padres y al seguro, el jefe de la compañía le trasladó la noticia de que un fatal accidente había ocurrido y que su novio había fallecido, puede que aún estuviese vivo, pero sabían que no iban a llegar a tiempo en el caso de que eso fuese cierto. Después de romper a llorar pensó que mejor que la llamada al seguro sería llamar directamente a un abogado.

Marcas de guerra

Adam es un personaje ficticio que simplemente representa a esa marabunta de turistas que hacemos lo que hacen todos los demás sin pararnos a pensar. Pensar (ni siquiera pensar diferente) es peligroso en algunas sociedades. Conocer el mundo a través de Top Gear y después vivirlo en primera persona puede hacer que unas vacaciones merezcan la pena. Pensar que Bolivia ocupaba 2 millones de kilómetros cuadrados y que tras perder numerosas guerras y tratados ahora ocupa la mitad, que miles de jóvenes murieron en el desierto del Chaco por inanición o debido al clima luchando la guerra de unos dictadores que buscaban un petróleo que en realidad no existe, que mientras tú crees que poner en riesgo tu vida en una carretera es divertido millones de niños en el mundo lo hacen cada día para poder ir a la escuela… sinceramente no creo que nadie disfrute pensando así en sus vacaciones. La adrenalina, el viento en la cara, el rastro de perfume de esa chica sin nombre… sin duda Adam es feliz. Sabe que hay otras realidades a la puerta de la suya, son de otros y a él no le interesan, ya tendrá tiempo de estar jodido en otro momento de su vida, por ahora es joven y disfruta de esta oportunidad porque puede. No sentirse afortunado sería una traición a todas las personas que le envidian y no pueden estar con su lugar. A mí me gustaría ser Adam, pero no lo soy.

El after vídeo que nos hicieron yace en el fondo del mar

3 comentarios sobre “The Death Road

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