Selva Amazónica (I) – Diario de a bordo: Rurrenabaque

En Colombia irás a Leticia (como el Che), en Perú irás a Iquitos, en Brasil a la capital del Amazonas (Manaus) y es que el río Amazonas tiene una longitud de 6.400 km y su cuenca más de 7 millones de km cuadrados, pero al final por mucho que pongas viajero o ‘backpacker’ en tu blog no dejas de sur un turista que hace cosas de turistas; así que, todo el mundo acaba yendo en Bolivia a la selva en Rurrenabaque.

Yo «love» Rurre

El transporte

Si éramos pocos Amaszonas, la compañía aérea no el río disléxico, puso vuelos baratos y ahora no tienes que afrontar el bus de 16 horas desde La Paz. Este bus es super famoso y veréis que casi todas las críticas en internet son iguales. Si sois personas capaces de leer y comprender tras un poco de investigación os daréis cuenta de que la mayor parte de los blogueros que escriben sobre ese autobús nunca lo tomaron y sólo se «inspiran» en opiniones que otros escribieron mucho tiempo atrás.

“El bus de La Paz a Rurrenabaque es un sinsentido de 20 horas que atravesará carretas sin pavimentar, desfiladeros donde difícilmente pasa una bici serán atravesados a dos ruedas por temerarios pilotos de autobús bajo la atenta mirada de los locales que miran impertérritos como su gallina cae en un acantilado de más de 200 metros dirigiendo un impávido comentario a los no más de dos valientes extranjeros que se atreven a tomar las rutas sin explorar de uno de los grandes desconocidos de América Latina, Bolivia.

La policía intentará sacar algún soborno en un paso fronterizo inexistente de madrugada por algún problema improvisado sobre el visado. Eso si tienes suerte, el barro puede comerse literalmente las ruedas de vuestro autobús y pueden pasar tres días hasta que el ejército saque a los viajeros del trance. Elige la vía fácil: avión o muerte”

Texto no tan exagerado imitando los blogs para guiris
Aeropuerto de Rurrenabaque, ahora asfaltado

Si alguno aún no se había dado cuenta yo me las doy de persona crítica, eso me hacía querer investigar porque las historias de los viajeros eran casi calcadas: “no he cogido autobuses en todo el viaje, pero de La Paz a Rurrenabaque…”, “el bus puede que no llegue en estación de lluvias”, “no quería arriesgarme a estar tres días en el barro…”.

Los blogs de viaje eran incluso peor porque calcaban los mismos adjetivos hiperbólicos para acabar sugiriendo que ellos tomaron directamente el avión. Un avión de 40 minutos para 400 km. Después de haber hecho 28 horas de autobús en Argentina no me parecía que esas 12-14 horas fuesen a acabar conmigo. Me informé más, pregunté a locales, pregunté en las agencias que te contaban la misma historia de los blogs hasta que decías que era mucho dinero y entonces el autobús sí que les encajaba, … tras mucho sopesarlo decidí “arriesgarme” a coger ese autobús.

En la selva como en el cielo

No puedo decir que fuese sencillo, daremos más detalles de este viaje en: “Una serie de catastróficas desdichas: un viaje de mierda” y otra entrada sobre los peligros de viajar en especial en países en desarrollo. Los que echáis un vistazo a los enlaces, que dan aire de veracidad al blog, podréis pensar que en el viaje me fue mal, pero siempre puede ir peor.

Encontrar el autobús es toda una odisea. En La Paz hay media docena de estaciones de tránsito entre las formales e informales de bus, más los minibuses y taxis (i)legales. Al parecer la carretera de Yungas hacia Benin es un recorrido sólo para lugareños que mueven productos del campo y gente que va a la capital por asuntos legales, no queda otra que encontrar una de esas estaciones informales. Tendrás que acercarte ya que ni en las oficina de turismo saben los horarios. Básicamente son sindicatos de conductores (compañías) que tienen una oficina y uno o dos autobuses aparcados en la calle. Hay varias de ellas y están cerca para ir a Rurrenabaque. Los precios oscilan entre los 70-80 bolivianos unos 10 euros. También hay una versión de lujo que no sale todos los días con buses “como los argentinos”.

El viaje en sí merece la pena por las vistas, la espectacularidad de la carretera del Yungas bajando de cerca de 5000 a 1000 metros y las cascadas que salpican el recorrido. Es cierto que existen los desprendimientos, como que lo es que más de una vez tendrán que maniobrar para pasar un camión y un autobús por un paso estrecho pero los que temen a este autobús han cogido una bici y se han tirado por una carretera mucho peor. Además está incluido una larga pausa para cenar. Te dejan tirado en la estación a eso de las 5 de la mañana.

La ciudad

Rurrenabaque es el típico pueblo que por razones que desconocen de la noche a la mañana se llenó de turistas alejando a las poblaciones locales de la agricultura de subsistencia de sus raíces ancestrales para aprender inglés y atender turistas. Se supone que hay decenas de lenguas en el Amazonas pero allí a los locales sólo los escuché en castellano.

Welcome to the jungle

En realidad, las razones de éxito turístico están más que claras. La popularidad de este enclave radica en la odisea de supervivencia de Yossi Ghinsberg. Este israelí, como no, se puso a hacer rafting con un colega cuando la selva aún era selva. Tuvieron un accidente o perdieron el control de la canoa y se perdieron en algún remoto lugar a la orilla del río. Su compañero tuvo suerte y consiguió que le sacaran. Días después llegó al pueblo y solicitó ayuda para ir a buscar el cadáver de su colega de desventuras. La gente del lugar le dejó entrever que la gente muere y hay que aceptarlo, que el coste de la vida en la selva no es lo mismo que en Tel Aviv (si eres ciudadano de pleno derecho, claro está). Como consiguió salvar un reloj caro que empeñó y prometió mucho dinero algún lugareño se unió a la aventura, no porque creyesen que iba a tener éxito, sino por la pasta. La familia del tío aportó y al final la gente se unió en esta empresa de búsqueda y rescate con el ánimo de sablar a los europeos. Contra pronóstico, consiguieron encontrar el cuerpo cubierto de larvas y agonizante de Yossi. Más casualidad que otra cosa. El tipo acabó escribiendo un libro y hay peli que se puede ver en el único cine de la localidad, muy recomendable si te vas a ir a dar un paseo por la selva para que se te quiten las ganas o si has vuelto para pensar que alguna de las bonitas mariposas que se te posaron en mitad del río pudo depositar huevos que se transformarán en larvas que se alimentarán de tu carne. Sea como fuere el buen hombre es una celebridad en Israel y en esta parte de Bolivia. Así qué, como no, está lleno de israelíes.

¿Qué hacer?

La gente utiliza Rurrenabaque como base o centro de operaciones para uno de los dos itinerarios turísticos: La Selva de Madidi o La Pampa, que es una zona pantanosa que nada tiene que ver con el desierto que llaman Pampa en Argentina.

Sin embargo, hay varias cosas que se pueden hacer en la ciudad esperando ir a uno de los dos destinos. Hay un sendero hasta una cruz (otro calvario más que hice en el camino) y un trek al lado del río que atraviesa varios túneles. También hay compañías de multiaventura con quads y otros divertimentos para turistas.

No nos debemos olvidar que estamos a las orillas del Beni afluente del Amazonas así que sería bueno incluir a las actividades acuáticas en el TODO (Cosas por hacer) de nuestros días en la selva.

También se puede ir al cine, billar, conciertos, bares, restaurantes, … todo preparado para el turista como si fuese Benidorm. Si en Coroico la gente visita la panadería alemana aquí hay una francesa.

«Estaba pensando en volverme a Francia, pero después de pasar por Rurre y comer los croissants decidí conseguí probar un pedazo de mi país y coger fuerzas para seguir.»

Una francesa en Bolivia

Mucha gente sólo descansa en los hostales para turistas con actividades con piscina, barbacoas, noches de nachos y otras actividades que hacen que no sea necesario ni pisar la ciudad. Yo es recomendaría dar al menos un paseo.

4 comentarios sobre “Selva Amazónica (I) – Diario de a bordo: Rurrenabaque

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