Selva amazónica (III) La Pampa

Pampa: Cada una de las llanuras extensas de América del Sur que no tienen vegetación arbórea.

Me imagino que los argentinos que siempre fueron buenos en marketing nos hicieron pensar que la Pampa es argentina mientras que había muchas otras pampas en el continente.

Los desplazamientos se realizarán mediante bote

En Rurrenabaque, lo que llaman Pampa, es una serie de territorios planos fácilmente inundables muy similares a los Esteros del Iberá en Argentina. Las guías de viaje no recomiendan visitar este paraje en temporada de lluvias por los problemas de transporte. En realidad, hay varias razones para elegir cuándo visitar el parque.

En temporada seca los canales serán menos transitables, disfrutar de esta pequeña Venecia selvática tiene su atractivo cuando está inundada. Sin embargo, la mayor ventaja de la temporada seca es sin duda que es más fácil ver animales. Hay menos agua y los animales terrestres tienen que acceder a ella. También será más fácil pescar pirañas, pero podrían volverse peligrosas si se acumulan en alguna charca.

En temporada de lluvias se podrá disfrutar de la zona pantanosa como si en realidad fuesen marismas con todos los canales habilitados para la navegación por lancha. Algunos caminos pueden no ser aptos para la circulación terrestre. Genial para ver fauna acuática y aves, pero olvidaros de encontrar a un jaguar.

Actividades

A la caza de la Anaconda

Sólo en temporada seca, cuando las aguas bajan, es posible acceder a una zona normalmente inundada para cazar anacondas. Vas con las manos y como mucho un palo, por lo que no os esperéis asar malvaviscos y serpiente en la hoguera y decir que sabe a pollo. Es altamente difícil encontrar una y sólo un grupo de cada tantos se cruza con los reptiles. No obstante, podréis disfrutar de un calor sofocante en una humedad brutal para, mientras ofrecéis vuestro pago a la selva en sangre para los mosquitos, pasear entre la vegetación alta intentando no hundir vuestras botas de goma por encima de la línea de flotación.

Las hay más grandes

Si tenéis la suerte de ver alguna y el guía es rápido y la coge para verla antes de que escape entre las cañas, recordad que estos animales pueden llegar a medir cerca de 10 metros y os podrían comer. Sin embargo, eso no ha sucedido aún, si una pitón os hubiese comido no estaríais leyendo esto.

Pescar pirañas

Uno de los hits de la selva consiste en preparar una caña artesanal y salir a pescar a estos famosos peces con dientes. En el Amazonas las pirañas no son ni de lejos los animales más peligrosos. Hay peces que te podrían arrancar medio brazo de un solo mordisco, pero sin duda las pirañas son las que gozan de peor fama.

Cuidado que muerden

Cuanta menos agua haya más posibilidades habrá de encontrar algún banco de hambrientos peces con dientes dispuestos a comer carne fresca. Esto tiene pros y contras, está bien si quieres pescar, mal si eres tú la carne fresca y empiezas a sentir mordiscos dentro del agua. Por la noche los cocineros freirán lo pescado como si fuese pescadito frito. Cuidado con las espinas.

Ver el atardecer

El parque está salpicado de resorts preparados para turistas. Cada uno es de una compañía, pero depende del número de turistas os juntarán y aunque hayáis pagado la versión eco-pro, con vitaminas y ziritione vais a acabar en el mismo que el grupo de estudiantes catalanes sin beca que han pagado exactamente la mitad que vosotros. No os desaniméis, podría ser peor y ser un grupo todo de israelíes.

La naturaleza da imágenes espectaculares

Antes del atardecer los barqueros se reúnen en un bar con un campo de fútbol y os podréis tomar unas cervezas. El ambiente es muy bueno e internacional. El sol va bajando sobre un suelo muy plano. Esto nos brindará a la vista un espectáculo de colores mientras los últimos rayos atraviesan la ionosfera. Tonos de rojo, naranja y violeta llegan a nuestra retina mientras los manglares despiertan, la fauna diurna da paso a los animales nocturnos y el atardecer es la marca de salida. Cientos, miles, millones de mosquitos se levantan de su letargo y como una nube de desolación se abalanzarán ante los confiados turistas impregnados en repelente que nada puede hacer ante las hordas de chupasangres. Si veis que algún grupo vestido de blanco ibicenco abandona precipitadamente el complejo mientras se lo pasaban bien pensad que tienen más experiencia que vosotros o al menos sangre más dulce.

Esos ojos

Por la noche todos los gatos son pardos y todos los cocodrilos sonríen. Es muy complicado que un caimán vaya a atacar a un humano. Estos animales no suelen atacar a nada que no puedan comer y aunque son territoriales intentan evitar peleas con semejantes que les podrían dejar gravemente heridos.

Os presento a Jorge, tiene un gran apetito

Durante la noche acechan a sus presas, fundamentalmente peces, con sus ojos por encima de la superficie del agua; es fácil encontrarlos como un gato con ojos brillantes enfrente del coche. La excitación del riesgo de la noche puede hacer que os centreis en los animales, mi consejo es que miréis más allá: el bosque, el sonido de la selva, la noche y la inmensidad de las estrellas. Un cielo puro sin contaminación lumínica donde la luna brilla orgullosa. Disfrutad de la tranquilidad en una canoa.

El amanecer

Si vuestro grupo está formado por 6 israelíes, una francesa y vosotros, daros por jodidos. Al parecer el tiempo espacio no funciona para ellos y se creen que el sol les esperará para salir. Si te levantas a las 4 de la mañana para pasar de la noche al día y disfrutar de ese proceso en la naturaleza esperas llegar para gozar del cambio caleidoscópico de colores. Sin embargo, estos elegidos por dios, intentarán llegar tarde. No sé si lo hacen para que los mires o para que les odies.

Con un poco de suerte, si los tiempos son buenos podréis hacer el cambio inverso. Los animales nocturnos se retirarán a su descanso mientras que el amanecer llegará con los monos aulladores que, cuál alarma natural, marcan el amanecer con un chillido de corneta digno del servicio militar.

En la inmensidad echarás de menos una cámara de 1000€

Preparad vuestras cámaras réflex porque la belleza del lugar es un deleite para los ojos y para el alma. Sin lugar a duda cualquier ojo entrenado podrá sacar del paisaje sus mejores tonos para tener esa foto con tres likes de lo habitual en Instagram.

Nadando con delfines

Si eres lo suficientemente valiente para lanzarte al agua, en un río de agua turbia lleno de pirañas, puede que tengas suerte y un delfín juguetón acostumbrado a los humanos se acerque a ti. Es una experiencia tan gratificante que merece una entrada a parte.

Safari

Hay que recordar que esto no es un zoo. No es tan sencillo encontrar animales y los que veais seguramente estén semi domesticados; como los monos que se acercan a cada barca que se para porque están habituados a recibir comida.

Cada resort tiene su propio caimán de hasta 5 metros que se alimenta de los restos de las cocinas. Es fácil ver monos y pájaros en cualquier caso, pero otros animales serán mucho más esquivos.

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