Diario de a bordo: Tupiza

El viaje tuvo muchos puntos de inflexión. Demasiados, diría yo, creo que el trayecto a Tupiza fue esclarecedor por muchos motivos y sería el que marcaría de manera definitiva mi opinión sobre los habitantes del continente.

Cuna de la Patria Boliviana

Este recorrido empezó mal desde el principio, desde Potosí me aconsejaron que ir a Tupiza para ir a Uyuni rallaba lo estúpido. Me había hecho a esa idea por los turistas que me lo habían recomendado desde su ruta Sur a Norte. Un tour de 4 días de San Pedro de Atacama pasando por el Salar de Uyuni parecía buena idea. Mi desconfianza hacia los locales era máxima, así que tomé una mala decisión, por falta de información.

Desoyendo los consejos de los nativos, me dirigí a la estación, a una de ellas, para ir a Tupiza desde Potosí. Hay varias compañías que realizan ese trayecto, todas con un horario bastante infernal; salir a media tarde para llegar de madrugada a Villazón. Este dato es importante ya que básicamente entre la 1 y las 2 de la mañana pasará por Tupiza y tienes que estar atento para despertarte. Si te descuidas acabarás de madrugada en la frontera con Argentina (Villazón) sin mucho que hacer y con muchas horas por delante en un sitio no del todo seguro. Afortunadamente yo no fui uno de esos turistas despistados.

Sinceramente, llegar a las 2 de la mañana a un pueblo desértico tampoco es el mejor plan. Los hostales no son todo lo guirilandia que deseáramos, aunque en booking figuraban como con plazas disponibles no conseguí que me abrieran. Me pasé un par de horas por una población por la que no circulaban ni las almas en pena intentado buscar una cama. Después de despertar a unos cuantos mozos de noche conseguí mi objetivo en unos de esos locales de mala muerte en los que no hay ni cucarachas porque se asustan de poder coger enfermedades.

Al día siguiente intenté programar mi tour por el Salar. Básicamente las opciones es tener tu propio medio de locomoción o contratar una compañía. En Tupiza no hay demasiada opción a diferencia de Uyuni. Como siempre pregunté a los que lo habían hecho, pregunté en varias, comparé y cogí el que me llevaba al día siguiente. Muchas veces contrates dónde la contrates te agruparán para poder llenar los coches.

La honradez no es el fuerte del continente. Para personas simples del norte de España, con nuestro carácter seco e ingenuo, el mundo de los trileros y estafadores es peligroso. En la primera agencia me dijeron que no me podían asegurar salir al día siguiente así que la descarté. Después entré en una que me aseguraron que sí saldría os diré que no era verdad y me usaron de comodín para llenar otro coche así que tuve que quedarme otra noche. No creo que vuelva a recuperar la confianza en ningún latinoamericano.

Dio la casualidad que en esa agencia-hostal había intentado entrar por la noche. Lamentablemente, debido a mi carácter y a la empatía que siento hacia los huéspedes que duermen no insistí lo suficiente. Había un chico de guardia al que le echaron la bronca por algo que posiblemente fuese mi error: «no insistir despertando a todo el mundo hasta que me abriesen».

El patrón lo tenía todo muy claro. Yo era el saco de dólares al que hay que hacer caso e intentar engañar y las equivocaciones sólo pueden caer del lado de los trabajadores locales. Pizarro estaría orgulloso de su legado.

Los planes no habían salido del todo mal. Mediodía, plan para el día siguiente y todo el día para visitar Tupiza. Lástima que por confiar en quién no debía me quedé aislado un día más en el Lejano Oeste.

¿Qué hacer en Tupiza?

Centro ciudad

Seamos sinceros, Tupiza es una ciudad con un interés turístico muy limitado. Para recorrer la Plaza de la Independencia, el Mercado Negro (os lo pueden vender también como mercado de las brujas), el Mercado Central de Ferias y el Mirador Corazón de Jesús no vais a emplear más que una hora u dos. La iglesia sólo abre para oficios.

Para que os deis cuenta de las limitaciones del entorno os diré que hubo un deslizamiento de tierra y llevaban medio año sin tren. De todas maneras, la línea férrea boliviana es casi inexistente. Desde la agencia me dijeron que desde Uyuni podía llegar a San Pedro de Atacama, por supuesto era mentira.

El mensajero del futuro

Para pasar el tiempo intenté enviar unas postales. Nadie me supo indicar dónde comprar sellos. Alguno se acordaba de que había una oficina de correos, no supo decirme cuándo la habían cerrado lo que tenían claro es que ellos nunca habían usado el correo. “En Perú y otros países que funcionan si que puedes enviar cartas, en La Paz o puede que Sucre también, pero ¿quién iba a enviar una carta desde Tupiza sabiendo que no va a llegar?”.

A mí pequeña mente occidental llena de prejuicios me vino a la mente esa infame película con Kevin Costner Mensajero del Futuro (The Postman 1997). La película no pasará a la historia, parece un documental de propaganda del servicio postal de los EEUU y de cómo vertebrar una nación y un estado por medio de los servicios. Me parece muy significativo que la falta de servicios sea el principio del fin del estado. Tupiza es el equivalente del antiguo oeste de Bolivia algo muy similar al ambiente postapocalíptico de la película.

Premios
  • 1997: 5 Premios Razzie, incluyendo peor película, director, actor (Costner) y guión
  • 1999: Nominada a los Premios Razzie: Peor película de la década y peor actor del siglo

Puerta del Diablo y el Cañón del Inca

Si os tengo que recomendar algo es sin duda este paseo. La mayoría de la gente lo hace con rutas a caballo pero es más que factible hacerlo andando. Cierto es que, aunque llevéis el Google maps y Maps Me, no es sencillo de llegar, pero tampoco imposible. Sino no tenéis más que seguir las huellas del caballo. Aquí la ruta de wikiloc.

L Puerta del Diablo, mucho más impresionante en directo

La puerta del Diablo es una formación rocosa de unas silueta altamente inusual. El cañón está lleno de formaciones de rocas sedimentarias labradas por la erosión. Son muy diferentes entre ellas. Algunas recuerdan al Valle de la Luna otras a las chimeneas de hadas de Turquía.

Formaciones en roca arenisca que recuerdan a las chimeneas de hadas de la Capadocia

Museo Municipal de Tupiza

El museo es otro de los prescindibles que si no fuese porque no tenéis absolutamente nada mejor que hacer, no os molestaríais ni en recorrer los 20 metros que lo separan de la plaza principal. No es de extrañar que lo encontrase cerrado después de poner cierta atención en sus horarios, tanto en Google como en la puerta, que esté escrito no quiere decir que sea cierto. Ya que había estado esperando solamente a su apertura hice el esfuerzo extra de preguntar en el ayuntamiento. En realidad, debería estar abierto así que llamaron al responsable y me vino a abrir. No recuerdo si era gratuito o muy económico.

Donaciones de objetos para hacer una memoria colectiva de la ciudad

No podemos compararlo al Museo del Oro de Bogotá, pensad más bien en un museo de la España Vaciada hecho con más ilusión que recursos. El museo se creó para la conservación y divulgación del patrimonio histórico de la ciudad (y alrededores). Exhiben una colección de antigüedades (tocadiscos, radios,…), cartas, armas, documentos y un batiburrillo de cesiones de particulares para dar una memoria histórica de la comunidad.

De lunes a viernes de 8 a 12 h y de 14 a 18 h No os toméis este horario muy en serio, como al resto del país.

Welcome to the far West

El paisaje semidesértico de los alrededores de Tupiza es bueno para ser sede del Rally Dakar. Es inevitable que nos venga a la cabeza esas pelis de indios y vaqueros. Lo mismo debieron de pensar Butch Cassidy y Sundance Kid, estos famosos forajidos abandonaron los EEUU para hacer fortuna más al sur, o al menos huir de la justicia.

San Vicente homenajea a los forajidos Butch Cassidy & Sundance Kid

Inmortalizados por la película de Dos hombres y un destino, con Paul Newman, los personales reales encontraron su muerte a manos de una patrulla del ejército Boliviano en la boca de la mina San Vicente.

En la ciudad se intentan explotar estos hechos históricos turísticamente. Muchos de los restaurantes tendrán nombres del  salvaje oeste y podréis visitar sus tumbas y otras anécdotas en los alrededores de la ciudad.

Mirador del Cerro de la Cruz

Más alejado del mirador del Cerro del Corazón de Jesús encontramos otro viacrucis. Enfrente de la ciudad se eleva una cruz imponente con una gran vista panorámica de los alrededores. La subida no es sencilla, pero las vistas merecen la pena.

Vistas de la ciudad y el maravilloso entorno natural desde el mirador

El río parte la ciudad por la mitad. Llegar al inicio del mirador no es sencillo aunque está indicado. No seáis tímidos en preguntar y la Cruz siempre estará allí para indicaros. No obstante, es mucho más sencillo seguir el camino marcado que ir campo a través.

2 comentarios sobre “Diario de a bordo: Tupiza

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