Un viaje alucinante: El Salar de Uyuni (II)

Día 3: Laguna Colorada, Desierto de Siloli, Árbol de piedra, lagunas altiplánicas, Volcán Ollague, San Juan, Salar de Chalviri

El tercer día será otra sucesión de lagunas y salares a través del desierto. Se ve algún valiente en bici, transportando víveres y ropa de abrigo para sobrevivir durante días sin acceso a agua potable a 4000 metros de altura.

Welcome to Uyuni

La alta mineralización del terreno se mezcla con los colores de las lagunas. Estas cambian de color según la época del año y la luz del sol ya que en su mayoría están provocadas por su microfauna. Parece que nada puede sobrevivir en un ambiente tan hostil. Un ecosistema que parece de un exoplaneta, pero que hayamos en la tierra. Si observamos el ciclo de la laguna a lo largo del día podremos ver la diferencia de colores según la luz solar o el viento como si se tratase de una performance de arte moderno.

Los flamencos utilizan estas lagunas dentro de sus migraciones alimentándose de los crustáceos que logran sobrevivir a pesar del frío y la salinidad. La sosa y la salinidad del agua no parece que sea un impedimento para estas bellas aves.

Los paisajes que podrían ser tu salvapantallas a la vuelta de la oficina se suceden. Lagunas de colores, habitadas por flamencos con conos volcánicos con una fotogenia especial se suceden. Esas bellas imágenes nos pueden retrotraer a los orígenes de la humanidad en África. Si no fuese por el frío seco helador podríamos pensar que nos encontramos en algún país del continente negro.

Si el tiempo lo permite podremos admirar el árbol de piedra. Una singular formación rocosa labrada por la erosión durante millones de años.

La vista siempre puesta en el horizonte, el amanecer en un mar de sal

En cualquier caso, nuestro objetivo es claro, llegar al Salar antes de que el Sol se ponga. Si tenemos la suerte de llegar mientras una fina capa de agua cubre la superficie del Salar podremos sentirnos muy pequeños ante la belleza sobrecogedora de los cambiantes colores del atardecer. Será difícil sino imposible, poder huir de las aglomeraciones. Preparados para sufrir las inclemencias del tiempo y atravesar el agua helada para obtener las mejores fotos. Si sois lo suficientemente temerarios podréis adentraros lo suficiente para huir del resto de turistas que abarrotan los mejores sitios. En una superficie tan plana es complicado sacar del enfoque los 4×4 del resto de grupos.

Este espectáculo de la naturaleza es muy difícil de comparar con ningún otro. El pálido cielo azul va dejando salir colores más cálidos según el sol se va ocultando por el horizonte, cada diez minutos estaremos en un universo nuevo disfrutando del caleidoscopio que incrementa su sensación gracias al reflejo de un espejo de millones de kilómetros cuadrados de agua en calma sobre una superficie lisa y blanca.

He de advertiros que vuestro calzado acabará lleno de sal y es muy probable que nunca lo recuperéis del todo, sim embargo, la experiencia habrá merecido la pena. El frío consumirá vuestros huesos, pero la avaricia de coleccionar en la memoria hasta el último suspiro de esas bellas imágenes hará que deseéis prolongar la estancia hasta que la luna y las estrellas se muestren en el horizonte.

Depende del día y de las nubes, os encontraréis en uno de los mejores lugares del mundo para realizar eso que llaman Stars Glazing que no es más que observar el cielo como lo veían nuestros antepasados sin esa contaminación lumínica de la que es tan difícil escapar en el mundo moderno.

Cuando sintáis que vuestro cuerpo no puede más lo más habitual es que hayáis encontrado alojamiento en alguno de los numerosos hoteles de sal que han crecido con el auge del turismo. Son construcciones atípicas que usan bloques de sal compacta a modo de ladrillos. Este tipo de construcción es habitual debido a la facilidad de usar la sal como material de construcción y la abundancia de esta.

Los lujos en este tipo de construcciones son escasos y posiblemente tengáis que pagar un extra si deseáis obtener 5 minutos de agua caliente.


Día 4: Incahuasi (la casa del Inca), El primer hotel de sal, Colchani, Uyuni

La isla del sol es un lugar ideal para ver el amanecer. No obstante, muchos de los grupos optarán por repetir la experiencia del día anterior y ver el amanecer en algún lugar donde se produzca el efecto espejo.

Fotos de leyenda con los colores de la naturaleza

La ionosfera produce colores muy diferentes a la salida y a la puesta de sol. Nuestras fotos y nuestros recuerdos podrán variar en gran medida debido a la época del año o las condiciones atmosféricas.

El Salar no es un recinto protegido, muchos aventureros deciden aparcar sus vehículos y disfrutar de este espectáculo directamente en el Salar. Es cierto que las condiciones climáticas pueden ser muy adversas, pero el riesgo puede merecer la pena si no acabamos como muchos temerarios, atascados en una superficie de 12.000 kilómetros cuadrados sin cobertura. Al atardecer o al amanecer tendremos la oportunidad de pedir ayuda a un buen samaritano que use su todoterreno para sacarnos del apuro. Sin embargo, esto no siempre pasa. El tiempo cuenta y parar 20 minutos a socorrer a un imprudente puede que evite el espectáculo único, que sucede todos los días, de apreciar el sol salir por el horizonte. Problemas del primer mundo donde los turistas van con el tiempo justo en sus vacaciones mientras no les importa pasar un día tras otro su tiempo delante de un ordenador en una oficina en un trabajo que no les aporta nada.

Si optáis por la isla es más probable que podáis disfrutar de una semi soledad, es un terreno sagrado y la comunidad local cobra entrada para poder acceder al pequeño promontorio que supone la isla. A diferencia de otras islas que sobresalen sobre el agua esta se encuentra en un océano blanco de sal. Las cactáceas que logran sobrevivir en un ambiente tan adverso nos hace volar la imaginación.

Este paisaje marciano, como si alguien hubiese decidido rodar un western en otro planeta, nos hará olvidar por momentos nuestra búsqueda de sensaciones mientras la luna abandona el horizonte y es el sol el que ocupa su lugar enviando unos rayos que agradeceremos no sólo por el color sino por el calor que irradian.

Después de tantos días de madrugar agradecemos un desayuno caliente en unas mesas de sal. Los pocos animales que habitan el lugar encuentran en los turistas su principal fuente de alimento.

Atardecer en el Salar de Uyuni

Miremos donde miremos las imágenes son espectaculares para la retina. Abandonaremos con dolor de corazón el viaje hacia nuestro destino final que nos dejará en Uyuni.

En el camino, nuestro guía aparcará el 4×4 en algún punto alejado del resto de turistas. Allí daremos rienda suelta a nuestra imaginación para obtener esas instantáneas tan famosas que circulan por internet y que serán nuestra foto de perfil durante años.

Si sois previsores preparad las ideas y los elementos que queráis usar con antelación. Muchos turistas cuando comparan fotos se arrepienten de no haber tenido esa idea original cuando tuvieron la oportunidad.

Mucho mejor en compañía de amigos

Una vez que hemos acabado con los puntos fuertes del viaje, no nos quedará más que relajarnos mientras pasamos por el primer hotel de sal que fue sede del antiguo rally París-Dakar ahora rebautiza simplemente como Dakar. La capital de Senegal ya no tiene nada que ver con él debido a las amenazas islamistas. La sede ha ido cambiando por diversos países sudamericanos con escaso respeto por el patrimonio como sucedió en las líneas de Nazca en Perú o en el Salar en Bolivia.

Después de todo lo vivido, las estatuas de sal del Dakar, las banderas y el hotel en sí mismo dejan de ser espectaculares. Si hay que poner un, pero a la experiencia podría ser la realidad de que es posible que en el resto de nuestras vidas no observemos un espectáculo tan bello. Afortunados aquellos de mala memoria.

Cocina la foto a tu manera

Ya fuera del Salar pararemos en un restaurante de carretera para comprar baratijas, comer y comparar las fotos del día. Tras cuatro días intensos nuestro sueño se habrá acabado y cada uno tomará un camino diferente. En el camino hemos dejado de lado volcanes, ruinas Incas, cuevas, lagunas… para priorizar otros. Es imposible estar en todos los sitios y si no es imposible, como mínimo se necesita más tiempo.

Las mejores fotos son siempre al natural

Sin lugar a dudas la mejor experiencia de todo el viaje y no puedo hacer más que recomendarlo.

2 comentarios sobre “Un viaje alucinante: El Salar de Uyuni (II)

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