El valle de la Luna (Atacama)

Unas semanas después de visitar el Valle de la Luna boliviano llegamos a Chile. En la entrada anterior comentamos que había cinco lugares con el mismo nombre sólo en el Sur de América.

Este nombre es bastante socorrido y se puede aplicar a cualquier paisaje fuera de norma. Mientras que en La Paz el paisaje era simplemente el resultado de la erosión sobre la roca sedimentaria de una antiguo lago en Chile el valle de la Luna es un desierto. En realidad es un valle dentro del desierto de Atacama.

Algunos denominan a Chile la Francia de Sudamérica. No por los valores republicanos de «igualdad, fraternidad y libertad», los Chicago Boys se encargaron de ahogar esos sueños mucho tiempo atrás, sino porque todos sus vecinos les odian. No sé hasta que punto es cierto en el caso francés o chileno. Lo que sí que es cierto es que Chile es mucho más europeo que Bolivia, sus infraestructuras turísticas está mucho más cuidadas y entienden el concepto «orden» de una manera muy diferente.

Lo primero que tenemos que saber para visitar este lugar es cómo lo haremos. Las opciones principales son bicicleta y vehículo particular. También podremos optar por apuntarnos a alguno de sus numerosos tours. La competencia es tan grande que se pueden conseguir grandes ofertas en temporada baja.

Dune’s rider (Valle de la Luna Atacama)

Acudir en bicicleta es una buena opción, las distancias no son excesivamente grandes y salvo un par de pendientes pronunciadas es una ruta sencilla, sin embargo será difícil que podamos hacer todo el recorrido del parque. Deberemos decidir hasta dónde llegar y disfrutar de nuestras decisiones. No tiene ningún sentido recorrer el parque en bicicleta sin visitar las cuevas o las dunas a pie.

En el concepto de orden chileno nos encontramos con la prohibición de visitar alguna de las zonas para su preservación. Lo único que nos impide visitar estos lugares es una señal de prohibido y la posibilidad remota de cruzarnos con uno de los guardaparques.

Los paisajes no se parecen en nada a los de la Luna, como la inmensa mayoría de los Valle de la Luna del continente. El satélite terrestre no tiene atmósfera y su relieve está provocado por los impactos de meteoritos. En Atacama ha habido impactos de cuerpos celestes (como en toda la Tierra), pero su forma ha sido moldeada por el viento, el agua y la diferencia de temperatura. Eso no les quita su peculiaridad.

El problema de haber visitado el Salar de Uyuni es que hay pocos lugares en la Tierra que se puedan comparar en belleza y espectacularidad. Así que mi opinión padece de un segno cognitivo, sin embargo, os debo recomendar la visita y el disfrute de esta maravilla. Si acudís directamente desde vuestra oficina en un piso 36 de una anónima ciudad seguro que lo apreciaréis en su verdadera forma.

Volcanes en un horizonte lejano

Si cogéis una bici es muy probable que haya uno o varios perros esperando en la tienda de alquiler. Se divierten acompañando turistas hasta el parque. Hay multitud de carteles oponiéndose a esta práctica. El desierto no es lugar para canes, no tiene agua potable y la diferencia de temperatura entre el día y la noche es extrema. No obstante, es casi imposible que podáis impedir que os persigan. Esto lo saben hasta los guardaparques que amenazan con multas, pero hacen la vista gorda.

El hecho de tener esos simpáticos animales al lado de nuestras bicis hará el camino mucho más ameno; si os gustan los perros, claro está. Alguno de ellos no vuelven al pueblo por la noche y habitan en el parque sobreviviendo con la caridad de los turistas y bebiendo agua en los baños para los visitantes.

La bici es una buena opción

La mayoría de las formaciones rocosas que componen el valle han sido formadas por la erosión. En la Luna no hay atmósfera ni viento así que es poco probable que los paisajes se pareciesen asemejándose más a Marte. Eso debió de pensar la NASA cuando envió a su Rover a este desierto para probarlo antes de su misión marciana.

Afortunadamente podréis calmar la sed en el abrevadero

Hay 13 km desde el pueblo así que hay que tener en cuenta esos 26 km de ida y vuelta para calcular nuestra ruta. Si queremos permanecer hasta el atardecer será mejor acudir con un coche, no es bueno ir en bici de noche. De todas maneras el parque tiene sus horarios y deberemos abandonarlo antes de la hora de cierre. Fuera del parque podremos apreciar, en cualquier modo, los colores del sol sobre esas formas caprichosas que parecen creadas por la mano del hombre.

Un comentario sobre “El valle de la Luna (Atacama)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s