Un viaje alucinante

La idea del viaje suele ser más alucinante que el viaje en sí mismo. Por supuesto nada puede ser tan alucinante como el viaje que imaginó Asimov en 1966. Sin embargo, las casualidades, los imprevistos, las serendipias van atacando al plan inicial haciendo que el viaje sea una entidad en sí misma. A veces ese ente abstracto es simplemente un ladrón del tiempo más como los hombres grises de Michael Ende. Viajar como método de escape, como huida de la rutina, puede ser gratificante en primer plano, pero usar la huida como válvula de salida para enmascarar una existencia triste y mediocre es peligroso.

El placer de llegar a un nuevo país por descubrir – Ecuador

Mi viaje me llevó a vivir un sinfín de peripecias, algunas agradables y otras no tanto. Depende de quién las cuente podrían parecer una serie de catastróficas desdichas o multitud de experiencias enriquecedoras de las que aprovechar el conocimiento adquirido.

Podría decir que tuve mala suerte, eso sería obviar que pretendía coger ese colectivo que acabó despeñado en la selva del Yunga y que al final no lo hice. Cierto es que lo cogí al día siguiente y acabé rilándome en la carretera. Pagué de más para ir en la versión superior de autobuses que no tenían nada parecido a un asiento VIP y también disfruté de asientos confortables, con catering y un catálogo de películas como si estuviese viajando en alguna aerolínea árabe. Tuve que empujar un bus para que arrancase como los coches antiguos, pero eso fue en Ribadesella no en Sudamérica.

Abandonar un país con la mochila llena solo de recuerdos – Perú

Las anécdotas pueden ser infinitas; desde estar en mitad de Ecuador para llegar a coger un bus, que evita 300km y 6 horas de camino a las tres de la mañana, para descubrir que un deslizamiento de tierra ha cortado esa ruta, mientras el único autobús que puede sacarte de allí pasa por delante de tus narices.

Estar parados durante horas porque alguien decidió recrear el análisis forense de un accidente de tráfico, en una de las principales vías del país y cuando bajas del autobús el tráfico empieza a circular, y eres incapaz de saber cuál es tu bus y si te han dejado en tierra.

Si piensas en la suerte, que la casualidad y el universo no están conspirando para que tus sueños se hagan realidad. Recuerda que el puesto fronterizo entre Ecuador y Perú está a kilómetros de la frontera. Lleno de venezolanos que huyen de la inestabilidad y de la miseria y se agolpan en un campo de refugiados intentando huir dentro de un territorio que les aborrece y no quiere acogerlos, y mientras estás tú, allí quejándote de las colas y pensando en llegar a la playa.

Campo de refugiados para migrantes venezolanos - Ecuador
Campo de refugiados para migrantes venezolanos – Ecuador

Como ves la vida del viajero hay veces que te da y hay veces que te quita. En la labor de cada uno está la de aprovechar al máximo ese carpe diem siendo conscientes de que el viaje debe de ser una inversión y no un gasto. Tomar cada trayecto, cada interacción personal como una oportunidad de aprender puede ser enriquecedor al mismo tiempo que agotador. Como recompensa encontraremos complicidad, paisajes maravillosos y esa sensación que se tiene cuando se cruza una frontera, cuando se hace cima, cuando sabes que has conseguido lo que te proponías para aquellos que se proponen cosas.

Si quieres que tu viaje sea alucinante, no hace falta que te vayas lejos, no hace falta un like más a tus fotos de Instagram, no hace falta ver a la noruega más bella del mundo haciendo toples en la playa, no hace falta aprender a hacer surf en Bali. Lo único que hace falta es que tú lo consideres alucinante. No escuches a aquellos que se ríen de tu todo incluido, o de tus quince días en agosto en un pueblo de Burgos. Calla a todos esos Pepitos Grillos que son las voces de sus propias conciencias, haz una labor de abstracción en ti mismo piensa en lo que quieres y ve a por ello. Si lo consigues será genial y sino lo haces procura disfrutar del camino. Es la única manera de conseguir un viaje alucinante.

2 comentarios sobre “Un viaje alucinante

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