Experiencias: Isla de la Plata «Las Galápagos low cost»

Crónica Novelada

Allí estaba yo, en el embarcadero de Puerto López, otra vez sólo delante del océano. Había pagado una excursión a “Las Galápagos para pobres”. Esa opción “low cost” para aquellos que en realidad quieren estar en las Galápagos que visitó Charles Darwin, en aquella época en la que aún quedaban fronteras por descubrir y romanticismo, pero no pueden permitírselo.

Parque Nacional Machalilla - Isla de la Plata (Ecuador)
Parque Nacional Machalilla – Isla de la Plata (Ecuador)

La organización brilla por su ausencia. Nadie entiende el orden de salida de los barcos. Como siempre el mío será el último. Horas de espera, ahora todo son prisa. Las prisas nunca fueron buenas, y mucho menos para ver ballenas. Esto cobrará cierta importancia en el resto del viaje.

Llegar a la isla es increíble, en época de apareamiento las fragatas inflan sus rojas membranas en el cuello y vuelan libres rodeando los acantilados de la isla. Con la banda sonora adecuada os sentiréis como esos niños que entraban en Parque Jurásico.

La llegada a puerto es espectacular. Las tortugas se acercan a las embarcaciones en unas aguas prístinas dignas de un paraíso natural. La leyenda del nombre de la isla vinculando la Plata que Sir Francis Drake enterró en la isla tras haber pasado a cuchillo a los españoles.

Es una pena no poder sumergirse en ese mundo por explorar en soledad. Las normas del parque son claras, siempre en grupo, siempre con el guardaparques, no te salgas del sendero, no interactúes con los animales.

Una pena, los animales se sienten tan seguros que algunos anidan directamente en el camino. Podrías acariciarlos como si fuesen un gato. Están acostumbrados al contacto humano, muy probablemente por esos turistas que se saltan la restricción de alimentarlos.

Acudir en época de cría es especial. Ver como esos padres cuidan a sus retoños es enternecedor. O bien el padre, o bien la madre, no abandonan el nido. Ves como los dos hermanos comparten nido y comida. Es duro, aunque lo piqueros crían dos o tres huevos, llegado el momento elegirán a uno y expulsarán al resto del nido condenándolos a una muerte por frío e inanición. La naturaleza es cruel y no puede ser juzgada por estándares humanos.

Puerto López -paraíso del buceo- (Ecuador)
Playas inaccesibles perfectas para la fauna -Isla de la Plata- (Ecuador)

Si la belleza de la fauna y la flora no fuese suficiente los cortados que nacen en la foresta y mueren en el mar nos dan una bella estampa, con el vaivén de las olas rompiendo sobre las rocas mientras el océano observa impávido la inevitabilidad del tiempo. No obstante, el flujo de aves es constante. Buscando comida o volviendo para alimentar a sus crías.

Si tenéis la oportunidad de descansar en la playa antes de que salga el barco, intentadlo. Permaneced quietos. Si sois lo suficientemente sigilosos en breve estaréis rodeados de miles de cangrejos que dedican su día a limpiar la playa. Como si no estuviese lo suficientemente limpia sin turistas borrachos destruyendo el entorno natural como ocurre en la mayoría de las playas en el resto del mundo.

¿Quién será el favorito de mamá?
¿Quién será el favorito de mamá?

El snorkel, como os podéis imaginar, es espectacular. La visibilidad es máxima, los corales siguen creciendo, no como en otros sitios del planeta dónde están muriendo. Está prohibido sumergirse como medida de seguridad para evitar que los idiotas deterioremos el entorno. Sin embargo, no os obligan a usar el chaleco salvavidas. Tuve la oportunidad de tomar prestadas unas aletas. Muy buena idea.

En mi afán por descubrir, por aprovechar al máximo la hora de nado que nos quedaba antes de volver, cuál un entrenamiento de Michael Phelps en aguas abiertas, hice kilómetros intentando abarcar el máximo de espacio. Me había propuesto dos objetivos, ver ballenas y tortugas bajo el agua. Tras mucho esfuerzo conseguí el segundo. El primero quedaría para más tarde con nefastas consecuencias. La naturaleza es espectacular y más para aquellos que nos criamos con Félix Rodríguez de la Fuente.

La vuelta en barco, al estar retrasado, fue una carrera contrarreloj. Por un lado, los trabajadores que quieren volver a casa, por el otro, aquellos que soñábamos con ver ballenas. Una vez en tierra en vez de habernos saciado con este sucedáneo de Las Galápagos tienes ganas de más, como esos drogadictos a los que nada les llena el vacío. El mundo es grande, el tiempo y el dinero es limitado. De ti depende como lo vas a usar.

Información

Mis jóvenes y guapos amigos “low cost”, ¿seguís ávidos de emociones? ¿No queréis abandonar la cofradía del puño cerrado? Estáis en el lugar indicado. Desde Tierra de Fuego hasta Punta Gallinas, vuestro Yin Yang os hará dudar entre hacer actividades increíbles, como un crucero cruzando el círculo polar antártico por 8000$, ver pingüinos emperador en Punta Arenas por 100$, hacer parapente en Lima o gastaros un extra de 1000$ para pasar una semana en uno de los últimos paraísos naturales que quedan, las Islas Galápagos o preservar vuestros más que probables exiguos ahorros y utilizarlos en alargar vuestro sueño de Peter Pan el mayor tiempo posible.

Puerto López -paraíso del buceo- (Ecuador)
Puerto López -paraíso del buceo- (Ecuador)

Así que os pasáis el viaje regateando 20 céntimos a una señora que gana 100€ al mes vendiendo choclo con queso. No dais propina al porteador que os ha ayudado a subir ese puerto a más de 5.000 m.s.n.m a pesar de que él iba con unas alpargatas y vuestro equipamiento de The North Face vale más de mil euros en un outlet. Sin embargo, llegáis a Guayaquil y ves ese tour por Las Galápagos, no lo has preparado, no tienes visado y a estas horas es imposible volver a pedirle a tu padre 1500€ ya que hace dos meses que le has dicho que ibas a estar de vuelta.

El caso que el Yin de la cartera no puede acallar a ese Yang que te corroe ni los recuerdos de tus clases de primaria dónde salía ese grandísimo explorador y científico, Charles Darwin. Tú no eres un turista, eres un viajero, al menos eso te repites una y otra vez como mantra para justificar tus desmanes. No un viajero cualquiera. Tú eres diferente a cualquiera de esos miles, sino millones de jóvenes que recorre el mundo sin objetivo aparente todos los años.

Amigo “low cost”, estás de suerte, te despiertas de resaca en un albergue de Montañita y mientras te quitas de encima a esa sueca tan mona que ayer decidió irse contigo o la pota fresca porque en realidad decidió no irse contigo y ahora estás leyendo esta entrada.

Estás en la costa de Ecuador, los transportes no son malos y estás a sólo un par de horas Puerto López, el Parque Nacional de Machalilla y el centro de Protección de la Isla de La Plata. Menos mal marcaste este blog en tus favoritos y ahora tienes una oportunidad de quitarte el mono de Las Galápagos, eso sí, a bajo coste.

Isla de la Plata

La historia de la Isla de la Plata es casi más pintoresca que su aspecto actual. Conocida de tiempos inmemoriales como puerto seguro y rica en fauna, fue utilizada por pescadores y piratas en busca de las riquezas del mar que transportaba la corriente de Humboldt o las transportadas por el Galeón de Manila.

Dicen que aquel pirata sanguinario, al que la Reina de la Pérfida Albión otorgó el título de Sir o Caballero, enterró en esta isla los tesoros logrados con el fuego del arcabuz sobre los españoles. Plata, seguramente, la plata arrancada de las entrañas de la tierra en Potosí con la sangre de trabajo esclavo. Son leyendas, claro está, si pensáis lo contrario yo os puedo vender el mapa del tesoro.

Piquero de patas azules -Isla de la Plata- (Ecuador)

Sin embargo, los piratas modernos son diferentes. En un muy independente Ecuador, la isla fue cedida, vendida o regalada a un magnate extranjero para su uso y disfrute. Como uno no se ha hecho rico para nada, usó la isla como su pabellón de caza particular. Al introducir a especies no autóctonas estás destruyeron toda la fauna local. Incluyendo una de las zonas de anidamiento más bonitas del planeta.

Algún cargo electo social-comunista del país decidió nacionalizar la isla cuando ese ínclito no-ciudadano la abandonó y la transformó en un área protegida. Exterminaron a todos los animales de la isla, incluyendo a los gatos, pobres gatitos.

Al poco tiempo la flora y la fauna se restauraron. Los pelícanos, fragatas y piqueros volvieron a su hábitat natural y comieron perdices (esto no es literal). Ahora es un área protegida y salvo pájaros y lagartos no queda mucha más fauna en el interior de la isla. Veréis muchas trampas para las pocas ratas que aún han conseguido escapar y que se alimentan de esos ricos huevos a ras de suelo.

El viaje

Por muy viajero que seas hay muy pocas posibilidades para visitar la isla de la plata. O bien eres un trabajador con intereses dentro del parque natural, o bien pagas a alguna de las agencias autorizadas para entrar en alguno de los viajes organizados. El número de visitantes, así como el modo de visita están regulados y necesitan de un permiso-visado numerado.

Un viaje normal será coger una embarcación en Puerto López (la oficina con los permisos está allí), hacer un recorrido de una hora intentando divisar ballenas (informarse sobre la época en que nacen los ballenatos), llegar a puerto dónde se acercan unas bellísimas tortugas marinas (los barcos incumplen la ley echándoles de comer), después tendréis que esperar en el centro de visitantes a que os asignen un guía. Los grupos serán reducidos para minimizar el estrés a las aves.

Tortugas marinas que dan la bienvenida al visitante en La isla de la Plata
Tortugas marinas que dan la bienvenida al visitante en La isla de la Plata

Hay varios senderos y posiblemente no podáis elegir. Difieren en el tipo de paisaje y aves que veáis. También la dureza del trayecto. Si estáis interesados en algo específico informaos en el centro de visitantes no vaya a ser que otros decidan por ti.

Senderos de la Isla de La Plata

Descripción

Este parque es una de las primeras áreas protegidas del país. Su declaratoria temprana, en 1979, revela que ya en los inicios del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador se reconoció la importancia de la zona y la urgencia de proteger sus ecosistemas: los bosques secos y semisecos, y los ambientes marino – costeros del sur de Manabí. Su nombre proviene de la cultura Machalilla, una de las culturas prehispánicas más importante de la región litoral, que habitó en esta zona durante 800 años (1800 a. C. – 1000 a. C).

Dentro del parque y en las zonas aledañas hay sitios arqueológicos de varias culturas, desde Valdivia hace más de 5 mil años, hasta la cultura Manteño – Huancavilca, hace 500 años.

Es un parque lleno de evidencias de los antiguos pobladores de Manabí. El área protegida incluye playas, varios islotes cercanos a la línea de costa como Salango, Horno de Pan, Sucre, Pedernales y El Sombrerito, y también la célebre Isla de la Plata.

Ficha Técnica

Provincia:
MANABÍ
Extensión:
41754 hectáreas terrestres 14430 hectáreas marinas
Año de creación:
1.979
Rango Altitudinal:
0 – 840 metros

Zona marina del Parque declarada como sitio Ramsar en 1990

¿Cómo llegar?

Desde Quito. Se toma la vía Quito – Sto. Domingo (151 km). De Sto. Domingo se sigue hacia Chone (140 km), al suroeste en dirección a Manta (91 km). Desde Manta se recorre la Troncal del Pacífico hacia el sur, para conectarse con la vía Jipijapa – Puerto Cayo – Puerto López (89 km) y así llegar al parque central de Puerto López, donde se encuentran las oficinas del área protegida.

Desde Guayaquil. Se toma la vía a Daule hasta llegar a Nobol (41 km). Aquí se continúa por la vía Nobol – Jipijapa, hasta llegar a Jipijapa. Se toma hacia Puerto Cayo (28 km), al oeste, para ir por la Troncal del Pacífico hacia el sur y llegar a Puerto López (33 km).

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