Diario de a bordo: Ipiales

Introducción

Un montón de gente dice que ha visitado Ipiales. Muchos, tantos que es curioso que sea casi imposible encontrar a alguien que te pueda recomendar algo de esta ciudad fronteriza. Lo cierto es que es una ciudad de paso entre Ecuador y Colombia. En una de las fronteras más peligrosas, de uno de los continentes más peligrosos, de uno de los países más peligrosos. Con estas referencias es normal que los visitantes tengan cuidado con sus movimientos dentro de la ciudad y al final intenten evitarla. Sin embargo, hay dos razones por la que esta ciudad recibe cientos de miles de visitas todos los años.

Catedral de San Pedro Mártir Ipiales - Colombia
Catedral de San Pedro Mártir Ipiales – Colombia

Calle Ipiales

Hay una calle en Quito que se llama Ipiales. En un continente donde la mayoría de las ciudades están divididas en cuadras y las calles tienen números, esto es raro. No es por estar en el centro histórico y ser el antiguo camino de Quito a Ipiales. La razón reside en que, durante muchos años, después de que los caciques locales hicieran añicos el sueño imperialista de la Gran Colombia de Simón Bolívar, Colombia tuvo un desarrollo mucho menor al de Ecuador. Los comerciantes quiteños, entendiéndose como comerciante aquel que coge una carreta hasta la frontera la llena de ropa y vuelve, hacían el trayecto Ipiales-Quito cargados de mercancía, en su mayoría textil, y la vendían con unos márgenes generosos, pero aún así mucho más económica que el producto ecuatoriano. De este modo la calle cambió de nombre.

Hoy en día, debido a la globalización y al producto chino y boliviano, este negocio ya no es tan rentable. Google aún os recomendará las tiendas de mayoristas como punto de interés, pero el negocio ha ido decayendo a la par que los márgenes. Si os apetece visitar grandes almacenes y compra al por mayor esta sería una buena opción.

Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas

La segunda razón y la que siguen los 750.000 peregrinos y turistas que visitan este Santuario es que Ipiales es la ciudad más cercana. Este recinto religioso rodeado de leyendas inverosímiles es uno de los templos más fotogénicos del continente. Enclavado en un paraje natural incomparable y unido a una arquitectura neogótica exquisita hace las delicias de los visitantes, los fotógrafos aficionados y los instagrammers. Le dedicaremos una entrada dedicada en exclusiva.

Santuario de Las Lajas – Colombia

¿Qué hacer en Ipiales?

Estás despistado, te pillaba de paso y necesitas pasar unas horas en esta ciudad antes de seguir tu camino y necesitas recomendaciones sobre qué hacer. Enhorabuena, te voy a dar unas pocas.

Mi experiencia allí, con seis ojos por la mala fama no tuvo ningún contratiempo. Los locales me indicaron que los extranjeros no deben andar solos ni de noche. La situación de inseguridad se ha visto agravada con el drama del éxodo venezolano que asola Sudamérica y es comparado con las plagas de langostas del antiguo Egipto ─muy triste la situación─. Siguiendo las recomendaciones básicas superé la prueba sin dificultad, debéis andar con ojo.

Desde el punto de vista turístico no hay mucho más que hacer que visitar la Plaza de Armas o el Parque 20 de julio y las reminiscencias de un pasado colonial que nos transporta, como ya nos sucedió ─por ejemplo─ en Potosí, a un pueblo tranquilo de Castilla. Las iglesias, al no estar orientadas al turismo, sólo abren para culto o en horario restringido.

Iglesia de San Felipe Nery Ipiales - Colombia
Iglesia de San Felipe Nery Ipiales – Colombia

¿Son todo malas noticias? No, este es un blog superoptimista, así que para aquellos que lleváis quejándoos de visitar sitios demasiado turísticos y llenos de visitantes tenéis la oportunidad de ver una ciudad con su día a día, colombianos auténticos yendo a los restaurantes a por un menú del día o al supermercado. Al parecer los precios son mucho menos fluctuantes que en esas poblaciones que están acostumbradas a sablar al turista y que cuando llega la cuenta aparecen en tu boleta una cantidad de gastos no estipulados al momento de sentarte si eres europeo.

Es una buena oportunidad para degustar la cocina colombiana a nivel de calle, apartada de los restaurantes de turistas, de los que saldrían en la guía Michelín o de la comida familiar de una abuela que cocina con cariño. La vida del día a día es así. Los que queréis una experiencia auténtica y os vais a poblados en la selva debéis reflexionar que la vida real para el 95% de la población del planeta, es madrugar para ir a un trabajo que no les gusta, llegar a casa e intentar pagar las facturas mientras aquellos proyectos de vida que tenían en la juventud se les van escapando entre los dedos. ¿Querías algo auténtico? Una ciudad normal y corriente es lo más auténtico.

2 comentarios sobre “Diario de a bordo: Ipiales

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