La gente de Iván: «El Vasco»

Introducción

Es recurrente la cantidad de «vascos» que aparecen en mis historias. No es casual. Realmente hay muy pocos «españoles» viajando, son catalanes o vascos y así lo firman en los registros de los alojamientos. Eso sí, no dudan en usar uno de los pasaportes más valiosos del mundo, el español. No es casualidad, hay muy poca gente de EE. UU. viajando, no tienen vacaciones (11 días al año de media) y los que lo hacen suelen estar entre periodos entre trabajos o universidad mundo laboral y son de clase media-alta, sin embargo, hay multitud de franceses muchos de ellos viajan hasta dos años cobrando prestaciones sociales y lo más sorprendente, algunos incluso ahorran. No os aburriré más con argumentos nacionalistas o laborales, esta entrada va sobre personas.

Ese encuentro casual

No quiero abusar de la palabra serendipia, ya que es muy bonita y poética, así que describiré este encuentro como una casualidad afortunada. Yo no iba a ir al Club EMCALI, pero acabé yendo y allí descubrí a un grupo variopinto, bebiendo en la mesa de al lado, en el que uno a todas luces era vasco, aunque todos hablasen en inglés.

Me parece demasiado estereotípico, y me avergüenzo por ello, pero al verle con los pelos, los pendientes y el acento no dudé ni un momento en su origen euskaldún y dije: «este es vasco». No quise molestarlos, entrar en un grupo sólo porque haya un compatriota es bastante común entre viajeros, pero yo lo encuentro un poco frívolo, además Burgos es sólo una provincia de vacaciones de Euskalerria.

Mayami es la Moda (Visto en Cali - Colombia)
Mayami es la Moda (Visto en Cali – Colombia)

El cúmulo de casualidades se incrementaba, ya sabéis, nada es casual y no iba a poder evitar ese encuentro. Era el partido de Colombia en la Copa América y los taxistas no acudían a las llamadas. Yo conseguí un UBER tras mucho esperar y cuando vi que el grupo se iba a quedar tirado mientras estaba anocheciendo les ofrecí compartirlo e ir juntos hasta la ciudad, ya que, si no cogían ese transporte tendrían pocas posibilidades de volver al centro y de llegar a ver el partido en las pantallas gigantes.

Fuerza Tricolor

No es que yo sea un fan de la selección colombiana en particular, pero si estás rodeado de miles de camisetas amarillas y de gente que tifa por un equipo … ¡Qué demonios, viva la Tri! Además, el fenotipo colombiano es bello, con esa belleza que da el mestizaje así que casi mejor que marcase Colombia a ver si ganábamos algún abrazo furtivo.

Vi el partido en diferido, los holandeses son muy sucios. Si hubiesen ganado se lo perdonaría porque las holandesas están muy buenas.

Nacho Cano comentado la victoria de España en el Mundial Sudáfrica 2010

Resultó que «El Vasco» había sido futbolista semiprofesional. Todos los que entendemos de fútbol tras tres cervezas mientras vemos la Champions en un bar nos volvemos inseguros con alguien que de verdad juega a ese deporte.

Fuerza Tricolor

Ante la pregunta: «¿Por qué hay tantos jugadores de color en la selección si son una minoría en el país?», el comentarista, posiblemente intentando evitar un debate racial contestó: «Casi todos vienen de la región del Cauca, es una zona dónde se baila mucho. El baile te da coordinación y te ayuda a mejorar en el trabajo de equipo.» Nuestros rostros ojipláticos no cabían de estupor ante una aseveración tan falaz como felón era Fernando VII, incluso ante tamaña desfachatez en la Capital Mundial de la Salsa pregunté al exfutbolista: «¿Eso tiene algún sentido?» la respuesta fue algo así como: «Se ha columpiado con la primera excusa que le ha venido a la cabeza por no decir que los negros son más fuertes y que la selección es muy física.»

Por cierto, perdió Colombia y nos dio igual. Salimos de fiesta

Una cara amiga en el desfile del orgullo

Después de que me sacaran una navaja en América Latina para que tuviese el «pack souvenir» completo, lo primero que hice fue correr hacia el hostal de «El Vasco». El chico de recepción intentó calmarme. Al fin y al cabo, en estos tiempos de pandemia deberíamos haber aprendido que la integridad física es lo primero, lo mío fue un susto, una pequeña lección para obtener el baño de realidad que todo viaje al extranjero necesita. No me asustaría tanto ya que nos fuimos al Desfile del Orgullo Gay, nada que ver con esas coloridas parades europeas, sin embargo, es un paso adelante necesario para modernizar estas sociedades religiosas profundamente conservadoras de Sudamérica. Por supuesto que esto es una opinión puramente personal. Pensad como es el movimiento LGTBi en Europa cuando en esta ciudad están asesinando a homosexuales todas las semanas.

Desfile por los derechos de los homosexuales en Cali

Mis días en Cali pasaron entre festivales, clubs de salsa y discotecas. Tampoco es que saliera mucho, pero contando que en el resto del viaje lo había hecho tan solo en un par de ocasiones parecía que mi viaje estaba cambiando, no sabía que eso era la calma antes de la tormenta.

Los designios del destino

Sinceramente pensaba continuar solo, pero lo pasamos tan bien que no veía excusa para no continuar el viaje junto a «El Vasco» y el resto de la troupe que se fue acoplando, incluyendo a un valenciano que quería ganarse la vida como monitor de buceo y a una francesa algo perdida por tierras lejanas. La inseguridad que me dio el atraco me había hecho replantearme lo de ir solo y me refugié en la seguridad de la manada.

El alemán no consiguió levantarse para seguir el viaje con nosotros
El alemán no consiguió levantarse para seguir el viaje con nosotros

Nuestro viaje en grupo continuó de Cali a San Cipriano, Buenaventura, Ladrilleros y hubiese acabado allí. La francesa decidió quedarse en Ladrilleros, «El Vasco» continuaba hacia Nuquí, el valenciano se dirigía a Medellín y yo contraté un tour para ver la recomendada playa de Juan de Dios. El destino, que a estas alturas ya sabemos que estaba escrito, decidió que el guía no se presentase así que acabé en el puerto de Buenaventura ante la disyuntiva de seguir mi camino junto a un valenciano con el que no congeniaba demasiado o con el «El Vasco» que es un tío genial. No hay que juzgar al alumno por el resultado sino por el proceso que le ha llevado allí. Así que aquellos que consideráis «el incidente» como una desgracia procurad leer un poco más allá de estas líneas y no juzguéis un error cuando dije: «Venga, te acompaño en el barco costanero hasta Nuquí.»

Disclaimer: en realidad, «El Vasco» no se llama «El Vasco»

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