La gente de Iván: el garçon francés III

Volumen III: desenlace

(No te olvides leer el volumen I y II)

Como no hay dos sin tres y la vida va y viene el francés que debía estar en Santa Fe no se detuvo y estaba paseando por Torres del Paine.

Hombre que tal, como ha ido la pesca, eso es pasado, blablabla,….

Pero no le pedí la foto. Eso sí, me recomendó que llegará a un mirador a 18km que merecía la pena. La lástima es que eran las 12:30 y tenía que volver a dormir a ese camping así que 18km x 2 significaba paliza por senderos de montaña. Así que el bueno Iván fue a contrarreloj al puto mirador antes de que se hiciera de noche para la vuelta. Mereció la pena pero eso es otra historia.

Otra vez que me quedé con ganas de pedir una foto pero debo aprender a hacer las cosas a su debido tiempo. Las oportunidades son efímeras, ero ubi sunt y el que no corre vuela así que el segundo día yendo al Mirador Británico me lo volví a cruzar y nos sacamos la foto.

Una lástima que con mi móvil de siesta cámara dual intenté que se viera la montaña detrás. Si tenéis buen ojo, nosotros somos los de delante.

Aunque él iba con una hora de adelanto íbamos a ir al mismo camping y sólo había dos catamarán. Así que nos volveríamos a ver.

Coincidimos en el catamarán aunque no lo vi pero luego después había un bus a laguna amarga. Allí cogimos una furgoneta que nos acercó al camping. Sólo el pasar recepción, el bueno de Fabián se dio cuenta que su tienda se había perdido en alguno de los trayectos.

Como os comenté en una de las primera entradas ser amable con la gente suele traer beneficios. A mi buen amigo francés le ofrecí un hueco en mi pequeña tienda de travesía para ahorrarse los sesenta euros de una de las tiendas ya montadas de los mafiosos del camping.

Aquí la segunda foto donde no se ve la montaña.

Como el bueno de Iván es previsor y estaba harto de los estafadores de las compañías turísticas, no sólo ofreció un sitio en la tienda sino que la puso al lado de una de las tiendas prepago vacías.

Así que Fabián el filósofo hizo de su desgracia virtud y durmió sobre un colchón en una tiene profesional y seguramente su tienda de campaña estaba esperándole en la estación de autobuses para no tener que cargar con ella porque ya lo dijo él:

Yo tengo mucha suerte

Creo que su positividad es su suerte.

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