La gente de Iván: el canadiense de Quebec

En los procesos independentistas no revolucionarios del mundo, se ponen como ejemplo a Canadá y Quebec. En la constitución canadiense se recoge el derecho de la autodeterminación de los pueblos, al menos de la región autónoma de Quebec, que no es lo mismo. Por cierto, la ONU no recoge ningún derecho humano en este sentido.

En San Pedro de Atacama coincidí de nuevo con Alexia, como ya hiciera en La Paz, en Rurrenabaque y sobre todo en la ascensión al Huayna Potosí. Ella había conocido a una pareja de franceses la mar de simpáticos y yo los heredé como compañeros de viaje, ya que ella iniciaba su viaje no deseado e inevitable hacia la realidad; en su caso era la vuelta a Francia.

Como el viaje iba a ser en francés como lengua vehicular (la que se habla dentro del vehículo) y dio la casualidad que un canadiense había entrado en mi habitación de hostal, le invité a compartir el coche de alquiler en nuestra visita a las maravillas del desierto de Atacama y las lagunas altiplánicas.

San Pedro de Atacama está cerca, pero sólo de una manera relativa, así que la mayoría de las visitas implican horas de conducción. Cambiar de gente y de grupos tiene cosas buenas, se comparten experiencias. En este caso por primera vez coincidí con gente que también había sufrido percances dentro de sus viajes.

A los franceses en los primeros días de viaje les robaron sus pertenencias en Brasil por el método de rajar la mochila en una multitud. Al canadiense le robaron en Valparaíso cuando llevaba una bici de alquiler y al final se llevaron su riñonera con tarjetas y documentación. Es bueno poder compararte con gente que ha vivido experiencias similares y no con bendecidos por las meigas como Goya que ha pasado su periplo viajero sin ningún contratiempo.

La buena gente de Iván

El canadiense era un buen tipo. Emprendedor, viajero, cosmopolita, aventurero, … Llevaba más de tres meses viajando sólo por Chile la mayoría del tiempo improvisando sobre contactos de sus amigos. Patagonia, Carretera Austral,…

Había dejado su negocio como representante de la marca catalana de pinturas Montana en Canadá para emprender este viaje. A la vuelta su padre le esperaba para construir su casa-cabaña en el bosque. Muy canadiense todo.

Mi casa mola porque es mía

Una de las mayores debilidades de los nacionalismos es enfrentarlos a otros nacionalismos. Sé que cito muy a menudo a George Bernard Shaw y eso que nunca he tenido el placer de acudir a ninguna de sus representaciones. Este genio irlandés nacido británico decía:

«El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho que naciste ahí.»

George Bernard Shaw

Dadas sus conexiones catalanas dio la casualidad de que había visitado muchas veces Cataluña, pero nunca España. Es una afirmación bastante peculiar, más aún, viniendo de un extranjero. Al parecer sus contactos, que eran de esos catalanes que hacen cosas de Rajoy, eran muy proindependencia.

Valle de la Luna Chile
Valle de la Luna Chile

Para alguien que viene de Quebec, con ese famoso derecho a la autodeterminación, no entiende que los catalanes no obtengan lo que quieren. Es decir, el vota por la independencia de Quebec, no para que sea independiente. Es consciente que no podría competir en un mercado global y que tendría que lidiar en mayor desventaja con EEUU por un lado y perder su mayor socio económico que no es otro que el resto de Canadá por el otro. Sin embargo, dice que esa situación otorga muchas ventajas a una región ya de por sí beneficiada dentro de Canadá, aplicando proteccionismo cuando lo necesitan y usando los tratados internacionales de Canadá en caso contrario.

Su punto de vista me parecía correcto, no tanto a los franceses que vienen de un estado centralizado y lo compararon con el terrorismo corso de los 70. Ellos consideraban su posición terriblemente insolidaria.

Los hippies del primer mundo somos así; unos luchan por un ideal de un planeta más justo mientras gastan en dar la vuelta al globo el presupuesto de una familia entera para 30 años en una región pobre de África, mientras que otros creen que es idealista acudir a las raíces simplemente para obtener beneficios económicos y fiscales.

Al final muchas veces se trata de eso, Quebec tenía una balanza negativa con el estado y ahora la tiene positiva, es decir, entra más dinero estatal del que sale. Mientras siga así no ser independientes está bien. Si esto cambia habría que volver a votar.

Él abogaba por el derecho inalienable de los pueblos de la autodeterminación. A mí me causaba cierta sorpresa la equiparación con Cataluña y le dije que Cataluña como región no es rica, el eje Barcelona Tarragona es muy poderoso mientras que las regiones rurales podrían tener un desarrollo similar al de otras partes de España, así que, después de una primera escisión por motivos económicos podía llegar una segunda. La del eje Tarragona-Barcelona de la Cataluña de Masías. Así sólo pierden los pobres y las regiones que tengan situaciones de inicio más desfavorecidas. También mencioné el caso específico de Singapur que la escisión de Malasia había ocasionado un desarrollo impresionante, gracias a su reconversión en puerto pirata. Algo que no todas las regiones pueden hacer.

Lagunas altiplánicas en el desierto de Atacama
Lagunas altiplánicas en el desierto de Atacama

Ese argumento le descolocó un poco. Él aseguró que no era posible, ya que por motivos históricos las naciones eran indivisibles. Eso me rechinaba a mí ya que estábamos hablando de dividir. Ahí la conversación entró en el concepto nación. Para los franceses, educados en los valores revolucionarios de la República, la nación es algo importante y lo entendían. Así que el único problema es decidir ¿qué es un nación?. Eso se complica, aunque mencionemos la creación del estado nación, pasando de la creación mitológica al estado a un significado más moderno como punto central administrativo. Como el concepto es complicado al final el canadiense dio como solución: «es el idioma lo que marca una nación» . Esto le daba la solución para Quebec y Cataluña, como que las lenguas entendiesen de las líneas en los mapas que son las fronteras de los estados.

A mí, que me encanta jugar a abogado del diablo, le comenté que las comunidades históricas y naciones de Canadá eran nativas, tenían descendientes y les llamábamos indios. Ellos eran los únicos que podrían reclamar la tierra. Por alguna razón que desconozco eso no eran naciones para él, aunque tuvieran idioma propio.

Menos mal que llegamos a nuestro destino y pudimos disfrutar del paisaje sin más discusiones político-filosóficas. La vida es mucho más sencilla con las respuestas preaprendidas y sin hacernos preguntas. De eso entienden mucho los nacionalismos.

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